Dios creó al hombre y el hombre invento a Dios

Leyendo la charla de Isaac Tigret (Experiencias con Sathya Sai Baba) que dicto en Singapur el año 2007, pude leer un fragmento en el que Baba le asegura a Tigret y a la Sra. Krystal lo siguiente. Cito… “Dios creó al hombre y el hombre inventó a Dios”. ¡Vaya! ¿Qué significa eso?

Entonces Baba les mostro a Tigret y a Krystal que, al comienzo de los tiempos cuando Dios les fue mostrado a los siete maestros originales en la dinámica forma de la superconsciencia, en la que Él no puede ser visto por humanos, porque como es mucho más allá del grado de consciencia humano, podrían ser vaporizados en el mismo lugar del omnisciente. Y esos maestros… ¡Se dieron cuenta que Él (El Creador) era el electrón en cada átomo de todo el universo!

De hecho, hasta hay subpartículas de naturaleza divina por debajo de esa existencia atómica: todo el Universo es el Cuerpo Divino. Él puede visitar cualquier parte de Su cuerpo cuando quiera. El electrón tan solo es Sus ojos y oído: la divina visión omnisciente. Mas, ¿cómo le explica uno esto a cualquiera? Está más allá de toda comprensión. No hay forma en que puedan concebirlo. JARM Sic… en los libros del SER UNO hay una explicación similar o igual, a la descripción en la que Sai Baba afirma que el Universo es el Cuerpo Divino del Creador…

Es así que los Maestros le permitieron al hombre inventar dioses, objetos en su propia forma; cosas que lucen como ellos. Cada cultura los ha tenido. Comenzando en culturas pre-neolíticas con la adoración del sol, la luna y las estrellas, los espíritus naturales de la Tierra. A medida que evolucionaban, las culturas crearon Dioses en un plano celestial, a su propia imagen. Se formaron las religiones y las primeras estructuras monolíticas eran “templos” dedicados a la adoración de estos Seres Supremos.

A lo largo del tiempo, las grandes culturas tenían instituciones religiosas que se manifestaban todas en la presencia de seres iluminados: los ‘reyes divinos’ de los egipcios, Moisés para los israelitas … filósofos como Sócrates para los griegos … Mahoma para el islam… Jesús para la cristiandad… Confucio y Lao Tsé para el Tao… y Avatares y maestros iluminados desde tiempos inmemoriales en las culturas desde los Dioses Nórdicos, el Shinto.. Las culturas Espiritistas africanas… El Valle del Indo en la India.. Las civilizaciones Maya, Azteca y Tolteca, (sin olvidar las de Tiahuanaco, Inca y Araucana). … la Bizantina y la Nubia… la de los Nativos Americanos (Hopis)… La de los Druidas…, y así siguiendo a través del tiempo con las diferentes culturas de pueblos conocidos y desconocidos. . .

El Amor y la Devoción del hombre crea a los seres divinos.

Es así que veo, dice Tigret, a Dios Mismo como la energía el gran papá detrás de todas estas creaciones, porque siendo un ser divino, sus pensamientos serían energía divina hecha de lo divino que les anima; la energía del prana. Y es así que crean a estos dioses y continúan animándolos. Ellos son reales; están allí; están allí para servirles a ustedes. Están allí para reflejar misericordia, bondad, amor y devoción. Están allí para elevarles a un plano superior, en donde debieran buscar diligentemente, en cada momento de vigilia, el mayor don de la Vida digno de procesar: “Paz Mental”.

José Agapito Ramírez Montes (JARM)

Imagen Google: 4.bp.blogspot.com

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