REFLEXION… “Libre albedrío”

La aserción “Mi vida es mi mensaje”, que infundio Sai Baba por más de 70 años, parece no haber dejado huella alguna en el subconsciente de muchos y algo más que menos en la mente consciente. ¿Qué quiso trasmitirnos Sai Baba con esa aserción?

Pues, ese mantra “Mi vida es mi mensaje”, insistentemente repetido por Baba con el fin de sembrarlo en nuestra mente consciente, para beneficio de la humanidad, al parecer no fue bien entendido y fue poco lo que se asimilo de su intencionalidad y verdadero propósito.

Propósito que no tuvo otra finalidad, durante el tiempo de Su ejemplar trayectoria terrenal, que reeducar y rescatar los olvidados valores de verdad, rectitud, amor, paz y no violencia; quienes por derecho propio son connaturales a los seres humanos.

Baba desde su ejemplo y omnipresente presencia, exigia con la certeza que lo caracterizaba que a partir de ese decálogo, ahora, en cada individuo había que proceder con la misma intencionalidad de esos valores y principios desplegados por Él. En ese sentido, Baba dijo que ya le toco desempeñar esa misión y que ahora a la humanidad desde su “Libre Albedrío” le tocaba actuar bajo la sombra de esos valores….

“Tu vida es tu mensaje”. Valga decir, delegaba en sus devotos el testigo para que con su ejemplo hiciera lo propio en el día a día de su siempre presente.

Ha pasado y seguirá pasando mucha agua bajo el puente y la humanidad seguirá anclada indubitablemente, en este mundo tridimensional, y en actitud de “piloto automático”. La densidad imperante desde hace muchos milenios en este mundo 3D, no nos hace ver de dónde venimos, que hacemos y hacia dónde vamos.

Hemos perdido a través del tiempo dones dimensionales que en vez de evolucionar y elevar la rata vibratoria desde una tercera a una cuarta y quinta dimensión, tan solo hemos sido capaz de permanecer anclados bajo el fantasioso encanto de este mundo tridimensional.

Seguimos, seguimos y seguimos en actitud conformista y permisiva, bajo el influjo de un mundo dominado por élites gobernantes, quienes a su antojo han manejado y mantenido bajo su dominio y control, durante cientos de miles de años, a una civilización bajo el temor y cultura del miedo.

Las memorias o data que permanecen almacenadas en la mente subconsciente, desde eones gobierna con férrea disciplina prusiana, el nacimiento, su lapso de vida y  la muerte de cada entidad, en particular. Es decir, es la encargada de hacer ver que el fin de todo ser humano consiste en ir y venir del mundo material al mundo inmaterial, en un interminable ciclo de nacimientos y muertes. ¿Qué ha pasado con nuestro ADN? ¿Y el Libre Albedrío qué?

Permanecemos anulados bajo un interminable proceso de repetir y repetir las experiencias mundanas una y otra vez, valga decir, encarnar y desencarnar en una interminable rueda de nacimientos y muertes, que Buda terminó por designarla como la rueda del Dharma. ¿Hay o no hay escapatoria que nos haga ver que otra realidad es posible?

Se acepta y se da como cierto, según los dictados de la mente subconsciente, y sin derecho a discernir o a oponernos a lo que nos impone esa subconsciencia, que todo ser humano solo viene a este mundo para cumplir con el proceso de nacer, enfermarse, envejecer y morir. Y, eso, no es verdad…

Repito… Dios hizo posible el “libre albedrío” en cada ser humano con el fin de que una vez encarnado en este mundo buscara por sus propios medios, bajo el conocimiento, el entendimiento y el amor, la necesaria evolución y elevación de conciencia para su retorno a la Fuente.

Solo al ser humano Dios lo hizo a su imagen y semejanza y, además, lo dotó con ese poder para que ejerciera a voluntad y en su sano juicio, su plena libertad. En otras palabras, eso significa que nadie puede decidir o interferir en los planes de ningún ser humano. Y Dios, quien pudiera hacer tal cosa, pues, no interviene ni interfiere y es muy respetuoso de que sea solo utilizado por el hombre. ¡Él no puede transgredir su propia ley!

José Agapito Ramirez Montes

Imagen Google: www.inman.com

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