El Señor del Tiempo

Hoy 22 de diciembre 2018 me dio por escribir esta reflexión en honor a la amada cónyugue con quien compartí, hasta el 27 de septiembre de 2017, 42 años de aventura terrenal, y quien en vida de su última encarnación llevo por nombre Olga Margarita Franceschi Hernández.

En el día a día y sin darnos cuenta caemos indefectiblemente en la trampa del Señor del Tiempo, y ha sido tanta la adicción a ese equivocado enfoque de vida que durante eones de tiempo hemos sido capaz de modificar el ADN y hacer que éste no nos obedezca. ¿Qué beneficios o daños nos ha ocasionado este falso enfoque de vida?

El cerebro, es el más sofisticado y complejo ordenador como no ha habido otro en este insondable universo, y es él quien se encarga de controlar y dirigir nuestras acciones desde que decidimos hacer vida nuevamente en una nueva aventura terrenal.

Ramtha: El Cerebro, el Gran Arquitecto

El cerebro solo existe y hace valer su poder en esta dimensión 3D, y es tan frágil y voluble y a la vez tan inconmensurablemente poderoso que, si encontráramos la fórmula para poder dominarlo, ¿qué no haríamos con ese excelso poder?  Pero la diferencia estriba en que este control está sujeto a lo que dicte nuestro ego, pues el ego no es lo que se piensa ni lo que se dice que es, ya que él, por el contrario, es nuestro mejor amigo y nuestro mejor compañero de vida; siempre y cuando éste no se vea alterado por las fragmentaciones del hombre humano (trampas y debilidades humanas) y devenga como tal en ego alterado, porque es debido a esa fragmentación que nace el ego alterado (ver link adjunto) y es desde allí que éste se alimenta, haciendo que nuestras vidas en tal o cual nacimiento se vea afectada por esos errores del hombre fragmentado. Con razón se dice que nuestros asuntos inconclusos no se resuelven en el Plano Sublime (5ta Dimensión) sino que estos hay que resolverlos en el plano terrenal, y es esa una de las tantas razones por las que regresamos una y otra vez a este plano con el fin de “resolver” esos asuntos inconclusos pendientes… Tamaño dilema (¿?)

http://elconocimientodelalma.blogspot.com/2013/10/el-ego-alterado.html

Redimiendo el Tiempo

Desde que el tiempo es tiempo no es que hemos sido, somos y seremos hombres humanos limitados, no. Por el contrario, siempre, siempre, hemos sido, somos y seremos hombres espirituales ilimitados. Es decir, somos Dioses ilimitados y sin ninguna diferencia entre lo que en esencia ES el Padre y lo que en esencia somos nosotros, y lo que en el aquí y el ahora terrenal somos: hombres humanos ilimitados. ¡¡No hay ninguna diferencia entre lo que el Padre ES y lo que nosotros somos, aún siendo entidades limitadas por un cuerpo físico!! ¿No fueron acaso Sai Baba, Buda o Cristo entidades físicas en un cuerpo con capacidades ilimitadas?

¿A qué viene todo esto del ego alterado y hombre fragmentado? ¿Y qué relación guarda con el Señor del Tiempo

Como ya mencioné en la parte introductoria de esta reflexión que es debido a nuestros propios errores la razón por la cual nos encontramos entrampados con el “Señor del Tiempo” en este plano tridimensional (3D), es decir, no es que nosotros seamos lo que se nos ha inculcado y lo que nosotros mismos hemos aceptado como hecho cierto, desde hace muchos eones de tiempo; porque a pesar de que no somos lo que los demás piensan que somos, ni somos lo que pensamos que somos, empero, somos eso y mucho más; valga decir: de esas tres personas no somos lo que lo demás piensan ni somos lo que nosotros pensamos, pues lo que realmente somos es  espíritu de conciencia y energía (somos Dioses con pensamientos ilimitados).

En este nacimiento debemos hacer valer el poder del Yo y recobrar Su ilimitado poder, ¿qué poder? El poder de lo que en esencia somos y del que estamos concebidos a su imagen y semejanza; por naturaleza propia e indivisa. ¿Qué poder? El poder del Dios Ilimitado; el poder del hombre espiritual de pensamientos ilimitados que obedece en propiedad a su naturaleza divina y que nada ni nadie no los puede quitar, arrebatar o eliminar. Dado que ese poder no es que se haya perdido, sino que debido a los actos indebidos (impuros) de muchos nacimientos previos éste se ha venido a menos y en ese tiempo tan solo lo hemos minimizado y enanizado a un punto tal que son muchas las toxinas y es mucho el lastre con que le hemos cubierto Su poder y magnificencia… Pero está allí, ¡sí, ese poder del Yo está allí!, a la espera de que comencemos a dar los saltos de conciencia requeridos y recobrar el poder y el brillo que se merece. ¿Qué es lo aconsejable y  lo conducente en situaciones como estas? La mente, la que aloja en su seno la serpiente de mil cabezas, es, ha sido y sigue siendo, quien gobierna sutilmente nuestros pensamientos y actos en este y en muchos nacimientos previos. En este mundo 3D es imperativo tomar el control de la mente, ya que no hacerlo ahora es seguirse viendo en el mismo espejo de reencarnaciones pasadas.

En definitiva, la lucha acá en este mundo tridimensional (3D) consiste en tomar el control de la mente y derrotar a los miedos y temores que nos acogotan una y otra vez desde muchos nacimientos, pues es esa mente anclada a lo tridimensional la que nos hace ver lo irreal como real y lo falso como verdadero.

El Avatar Sai Baba desde Su Omnisciente Sabiduría nos dejó estos sabios consejos…

… La mente es una maravilla. Sus travesuras son aún más sorprendentes. No conoce distinción de forma ni figura, pues asume la del objeto con el que está involucrada. Su naturaleza es vagar de deseo en deseo, corriendo con rapidez de un anhelo hacia otro. Así, ella es la causa de la pérdida y la aflicción, de la exaltación y la depresión. Sus efectos son tanto positivos como negativos.

Vale la pena que el hombre conozca las características de la mente y la manera de dominarla para el propio beneficio. La mente tiene propensión a recolectar experiencias y almacenarlas en la memoria. Desconoce el arte de renunciar, nada es desechado por ella. Como consecuencia, bulle continuamente de aflicción, ansiedad y miseria. Si sólo se le pudiera enseñar thyaga (sacrificio), el individuo podría volverse un yogui (persona espiritualmente serena). (Fin de la cita…)

El tiempo terrenal lo hemos alterado nosotros y no hay que culpar a nadie por esos desajustes o fallas humanas, ya que eso más que bien nos ha traído a la postre tanta dependencia del tiempo terrenal y ha distorsionado por completo nuestro reloj biológico, y esto ha conllevado que con el tiempo nos hemos resignados y hemos aceptado como cierto que debemos necesariamente que nacer, envejecer, enfermar y morir. Mas, eso no es así… Nos hemos resignado a aceptar como cierto los dogmas, miedos y temores, que por desconocimiento o ignorancia han sido conculcados desde el seno familiar y desde la conciencia social del entorno en que nos desenvolvemos. Y esa recurrencia se ha repetido una y otra vez por muchísimos nacimientos previos sin que haya fórmula alguna que nos haga salir de la trampa en que nos encontramos. Buda solía referirse a ese ciclo de nacimientos y muertes como la interminable rueda de morir y volver a nacer, una y otra vez, sin que a esta se le pudiera dar un parao. ¿Se han preguntado lo que significa volver a nacer y volver a repetir el mismo guion o un guion parecido al de la última encarnación? Los mismos padres, las mismas familias, las mismas conquistas, los mismos socios, los mismos amigos y los mismos enemigos, los mismos tropiezos, los mismos dogmas religiosos, las mismas carencias… 

Por esto y por mucho más, insisto, en que el enfoque o actitud de vida debe estar focalizado en saber en conciencia de dónde venimos, que hacemos y hacia donde vamos, porque de seguir en este mundo tridimensional por esos equivocados derroteros es mucho el dolor y el sufrimiento que hemos de padecer nacimiento tras nacimiento. La sexualidad que es un subproducto de la subconciencia, el sufrimiento-dolor, y el control-poder y victimismo, son cualidades humanas propias de este mundo tridimensional (3D), y el trabajo cuando decidimos regresar de nuevo a esta pesada atmósfera 3D consiste en tomar conciencia de los errores que hemos cometido en nacimientos previos y tratar de enmendarlos en lo posible, a fin de poder alcanzar otros planos superiores de existencia que estén más allá de estas tres primeras dimensiones. Es decir, elevar nuestra rata vibratoria y, por ende, elevar nuestros niveles de conciencia con el objeto de alcanzar las dimensiones 4D, 5D, 6D o 7D.

Cuando les digo a los hijos que me encuentro en un proceso trasmutatorio que consiste en no aceptar como cierto el envejecimiento, la enfermedad y la muerte, me refiero al hecho de que en cada uno de nosotros se deben romper los patrones (paradigmas) que se nos han venido inculcando desde muchos nacimientos previos, a objeto de revertir en conciencia esas falsas creencias con el fin de que los patrones genéticos se consustancien con los paradigmas verdaderos. El trabajo no es nada fácil, más no es imposible. Empero, tan solo se necesita una buena dosis de férrea fuerza de voluntad, coraje, persistencia, valentía y arrojo, y creer en uno mismo y amarse asimismo más que a cualquier otra persona. Con ello romperemos con los viejos paradigmas y estaremos superando los miedos y el lastre que producto del miedo hemos venido arrastrando y acumulando desde muchos nacimientos previos.  

Dice el Maestro Ramtha desde su asertiva sabiduría… “Debemos tener enfoque y actitud constante en lo que se espera más que en lo que se ve”

El miedo es la atalaya que debemos superar en este nacimiento porque de no superarlo en mucho o, aunque sea en una minúscula parte, tendremos necesariamente, y muy a nuestro pesar, que volver a repetir el guion que desplegamos o pusimos en práctica en la última encarnación. En lo posible debemos apegarnos irrestrictamente a las acciones rectas y a la verdad, y nunca buscar hacerle daño al prójimo (y a nada ni a nadie), pues de lo que se trata es arraigar y estigmatizar en nosotros aquella vieja máxima espiritual siempre ayudar y nunca dañar.

El tiempo como tal solo existe en esta dimensión tridimensional (3D) y a ello se le suma la materia y el espacio, ya que en los planos superiores o realidades superiores (4D, 5D, 6D y 7D) no existe nada que tenga que ver con tiempo, materia y espacio. En los planos superiores solo existe la luz y solo existen entidades extremadamente sutiles que vibran a una rata muy alta de frecuencia vibratoria. Por ejemplo, la rata vibratoria bajo la cual vibran los seres humanos y la Madre Tierra lo fue hasta hace poco, o sea hasta la segunda mitad del siglo pasado, de 7,8 ciclos/seg, y ahora esa rata vibratoria se ha elevado hasta aproximadamente 13 a 14 ciclos/seg.

Y para que tengan una idea de lo que significa la rata vibratoria y bajo la cual vibran otros mundos con seres similares o tan igual como nosotros, debo hacerles entender que esas aludidas entidades de esos otros mundos vibran a una rata vibratoria que está por encima de los 60 a 70 ciclos/seg. Y los seres que moran en los planos de realidades superiores (5D, 6D. 7D), tal como Ramtha, Buda, Jesús o Sai Baba, sus cuerpos en esos planos vibran a una elevadísima frecuencia; de ahí deriva que sus cuerpos se comporten como cuerpos sutiles o cuerpos de luz. Son seres muy elevados que trascendieron, desde tiempos ha, las tres primeras dimensiones de este mundo tridimensional (3D).

Pongamos como caso otro ejemplo: La inteligencia de Albert Einstein, por citar lo menos, y en una escala de 1 a 100%, tenía una inteligencia del 9%. Y los seres de otros mundos que son físicamente similar al nuestro y que tienen un nivel de conciencia mucho más elevado que el de nosotros, su nivel de inteligencia ronda del 80% al 100%. Y el caso es que también hay otros mundos con seres que en su aspecto físico son muy similares al nuestro y con un sorprendente nivel de conciencia de 150%; ¡muy por encima a la referida escala de 1 a 100% citada! ¡Ojo! Esto que cito no tiene nada de fantasioso ni nada de imposible que no lo podamos alcanzar también cualquiera de los seres humanos terrenales.

No hay que olvidar, como ya fue mencionado al comienzo, que no hay ninguna diferencia entre lo que el Padre ES y lo que nosotros somos, ya que en esencia somos seres divinos con poderes, per se, ilimitados. Se nos olvidó de donde provenimos, qué hacemos y hacia dónde vamos, porque hemos permitido que la ilusión (maya) de esta densa atmósfera tridimensional nos cautivara y eso ha hecho que las veleidades de esa falsa ilusión nos anclasen a lo terrenal. Y todo por culpa de continuar arrastrando los mismos miedos y temores, que no es más que sumarle a la mente subconsciente nuestros propios errores y carencias, y sin posibilidades de encontrar un atajo que nos posibilite salir del atolladero en que nos encontramos. Con razón nos entregamos o recurrimos al dogma y a mecanismos tales como rituales, plegarias, cánticos, ayunas o meditaciones, para poder concentrarnos en Dios y conseguir la iluminación; pero el caso es, que por ese camino nunca conseguiremos ver y conocer la gloria de Dios, a menos que de nuestra parte no haya determinación y una férrea fuerza de voluntad, a lo interno, que nos haga cambiar radicalmente.

Hoy, desde el Señor Dios de mi ser, como ya dije en el encabezamiento de esta reflexión, me dio por escribir esta reflexión en honor a la amada conyugue, quien en vida de su última encarnación llevo por nombre Olga Margarita Franceschi Hernández. ¡Honor a quien honor se merece! Esta entidad, por cierto, sin temor a equivocarme, se ganó por su nobleza y merecimiento el plano de la 5ta Dimensión (5D) o Plano Sublime; o Plano que suele denominarse como el Paraíso. ¡Ustedes tampoco lo duden!

¡Que así sea! ¡Por la vida!

José Agapito Ramírez Montes

Madrid, 22 de diciembre de 2018

Imagen Google: http://4.bp.blogspot.com/-EMdC4Wd3AuI/UePXnAob9JI/AAAAAAAAAKc/6cIfNzshGug/s1600/time-traveller-17644-1920×1080.jpg

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