Onomástico de Jose Agapito Jr. (29-03-2020)

Hoy está de cumpleaños el amado hijo Jose Agapito Ramírez Jr., y es el caso de que considere oportuno hacerle llegar en su onomástico, mi parecer acerca de lo que tradicionalmente se celebra cada año como algo que más que favorecernos, por el contrario, no nos favorece y no le aporta nada a los seres humanos. ¿En qué no nos favorece la inocente celebración de un onomástico, cuando tal día como hoy se cumple en mi hijo, un año más de su aventura terrenal?      

Desde hace cierto tiempo vengo insistiendo en que el envejecimiento es un dogma o falsa creencia que hay que desarraigarla, si es posible, en este nacimiento, o en tantos otros nacimientos. ¿A qué se debe tal presunción? Mi parecer, es que no hay que seguir echándole más leña al fuego, ni darle más justificación o asidero a esta falacia genética, que tanto daño le ha ocasionado a través del tiempo al cuerpo físico, al emocional, y a la connatural esencia de lo que la siempre y rejuvenecida corporalidad ES. Ya que en honor a la verdad, fuimos ayer y somos hoy y nunca dejaremos de serlo, lo que en esencia hemos de ser siempre: Seres espirituales de luz viviendo nuevamente acá en la Tierra una hermosa experiencia terrenal. De eso se trata amado hijo.         

Cuando Dios desde el vacío nos hizo como entidades de luz que en esencia primigenia fuimos concebidos a Su imagen y semejanza, no se nos dijo que el cuerpo estaba acotado a un alfa y un omega, o que ese cuerpo de luz estaba sujeto a un principio y a un fin, no. Cuando ocurrió ese sagrado acontecimiento, valga decir, el parto primigenio surgido del Eterno Indiferenciado Absoluto, nacimos desde el Vacío por Su Soberana Voluntad, con los mismos atributos Divinos del Creador y con Todo el poder, magnificencia y majestad del Uno Sin Segundo.

Amado hijo, una vez que decidimos en los planos superiores regresar de nuevo a este mundo tridimensional, para emprender una nueva aventura terrenal en este plano, tenemos que hacerlo necesariamente a través de una envoltura física, y, ¿no es eso acaso una gran verdad? Este proceso o requisito, propio de esta dimensión, tiene que ocurrir porque es esa envoltura la que nos servirá como el idóneo vehículo para poder desenvolvernos en este mundo físico tridimensional; un mundo físico donde privan las tres dimensiones y regido por las indispensables variables de masa, tiempo y espacio. Así fue concebido este mundo por la Divina Gracia del Creador y así ha de permanecer hasta el fin de la eternidad. Ante todo esto, hijo, seguramente te preguntarás: ¿qué tiene que ver el cuerpo físico con los planos superiores y las aludidas tres dimensiones?        

Te voy a referir un acontecimiento muy común en este mundo que no deja de ser un hecho de indescriptible belleza y sin parangón alguno en este mundo… Te has preguntado si lo correcto cuando una madre trae a un nuevo ser humano a la tierra, se le diga que esa madre “parió”, y que para el caso que te explico es un adjetivo incorrecto… Puesto que lo correcto, es decir, Dio a Luz. Como algo curioso que sucede casi todo el tiempo, es el hecho de que cuando vas a ver un recién nacido siempre dices “es un angelito”; tu subconsciente te obliga a pronunciarlo, ¿porqué? ¡Por que es verdad! Bien, hijo, se dice “Dio a Luz” porque es en esos precisos momentos en el que ocurre este magno alumbramiento en que una entidad o “Ser de Luz” decide encarnar de nuevo en este mundo, empero, a ese ser de luz se le suman otros tantos millones de entidades que vienen a diario a este mundo, y también vienen ungidos de tanta luz y pureza que al subconsciente, o sea, a tu subconsciente, no le queda otra que expresarse así cuando ves a un infante recién nacido: “es un angelito”… Hay tanta luz en este sagrado planeta, que las fotografías tomadas desde las naves espaciales a la Tierra a esta se le ve como un gran faro de luz, que no es precisamente debido a la luz artificial, no. Es debido a la luz de millones de seres que pululan en este planeta y que son ellos, sin saber en conciencia, quienes emiten esa celestial luz…

Ahora, hijo, vayamos al punto de lo que te manifesté al comienzo de este mensaje, en cuanto a mi desacuerdo con la celebración de cumpleaños o algo parecido. Y la razón estriba, en que somos nosotros los humanos los culpables y los que hemos hecho de estas celebraciones un necesario acontecimiento o recordatorio de que hoy, en tu caso, en vez de sumarle años de juventud a tu cuerpo, por el contrario, le estás sumando años a tu vejez y al deterioro de tu cuerpo. ¿Qué te quiero decir con esto?

Todo lo que te explico sobre la juventud y envejecimiento en los humanos, se debe a que desde que nacimos venimos repitiendo el mismo ritornelo y el mimo dogma que se nos inculcó desde cientos de miles de vidas pasadas, debidas a la experiencia de miles de vidas vividas en miles de familias y en miles de entornos sociales. Es decir, se nos fijó en el subconsciente, no por mala fe sino por ignorancia, que una vez que entramos en una envoltura humana, como seres de luz, libres y soberanos que somos, y decidimos tomar el control de esa envoltura física, ¿cuál control?

En apariencia no hay ningún control de la envoltura cuando se es un infante, porque como infante aún no se sabe en conciencia de que estamos de nuevo en un cuerpo físico, y nuestra mente que en esos momentos del alumbramiento es amnésica y no da para más, pues, eso es lo que se da por descontado y es eso lo que siempre suele ocurrir en un recién nacido; su mente en apariencia nos da a entender que está en blanco… Después debemos depender en los primeros años de vida de nuestros progenitores y preceptores, y es durante ese tiempo que comienza a ocurrir un despertar de la conciencia, pero con la desventaja de que esa conciencia no es tan pura como la que teníamos antes de nacer, ya que son muchas las influencias externas que contaminan a la mente a través del cuerpo emocional, que en parte se deben al núcleo familiar, amigos y relacionados, y otros se deben, al entorno social.

Para dar por terminado este mensaje en tu onomástico solo me cabe preguntarte lo siguiente: ¿Qué sería de ti y de tus hermanas si tanto tu mamá y yo les hubiésemos inculcado desde que nacieron, como un hecho de la más cierta de las certezas, que la muerte es una mentira, es un juego, es un sueño; que solo existe un juego cósmico en este universo que consiste en pasar la página y hacer honor a lo que en realidad somos. ¿Qué somos? Somos, sin demeritarnos en nada, seres de esencia divina que nada ni nadie podrá detenernos, ni nada ni nadie podrá mellar un ápice de lo que por herencia divina Somos. ¿Que hubiera sido de ti si en el momento en que decidiste encarnar de nuevo yo hubiese tenido no la edad de 28 años, sino la edad actual y el conocimiento y la sabiduría que tengo ahora?

Bien hijo, solo me queda aterrizar de nuevo en el momento actual en que vivimos y someterme con renuencia y conocimiento de causa, a lo que dicta la frecuencia vibratoria que rige actualmente este planeta y desearte en lo que te resta de aventura terrenal, más vida, más juventud y más derroche de Amor Incondicional; pero recuerda que para mí y espero que esa misma certeza llegue también a ti a través de la teoría del “centésimo mono”, que es aquella que se explica desde la alquimia de nuestras interioridades y que nos dice que solo hay juventud eterna, salud eterna, vida eterna… La muerte, es un adefesio que solo existe en la díscola mente de los que se dejaron envolver por los dogmas y falsos paradigmas de muchos, muchos nacimientos previos. Por cierto, en esa envolvente aún me encuentro yo… ¡Nos cambiaron el ADN!, y eso en el tiempo contribuyó para que como eunucos de mente permaneciéramos en una prisión de falsos dogmas y falsos preconceptos. Triste, pero cierto. Lo paradójico es que somos nosotros mismos los que co-creamos esos falso paradigmas que a la larga nos han ocasionado mucho daño y dolor. Sabias que desde la edad de la pubertad, a partir de los 15 años, comenzamos a envejecer; y todo por la falsa cultura del miedo que se nos ha inculcado en el subconsciente (¿?)

Solo nos queda, en esta aventura terrenal, romper los caducos y viejos paradigmas y abrirnos sin más al infinito Universo donde se respira sin miramientos de ninguna naturaleza la Verdad y la Infinita Sabiduría. Dios bendiga el hecho de tenerte como hijo y seguir viendo en ti un potencial de luz que aún no le ha llegado el momentum de su verdadero despertar de conciencia; pero, sin duda, llegara, llegara; no lo dudes un solo instante DTB

Feliz cumpleaños amado hijo.

Jose Agapito Ramírez Montes Caracas, 23/03/2020

VibraCosmos

Soy un profesional de la ingeniería eléctrica con años de experiencia en la profesión, pero desde hace 23 años me dedico a escribir artículos sobre tópicos de índole espiritual, etérico, dimensional y cósmico. Mis artículos no están circunscritos a lo que está determinado en esta tercera dimensión (polaridad, dualidad, positivo-negativo, etc), sino que va más allá de lo tridimensional y trasciende en mucho lo que tenga que ver con la cuarta, quinta, sexta y séptima dimensión. Me considero un investigador nato de lo desconocido. Eso, sí, siempre apegado a la "verdad".

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