¿Somos parte de una historia o somos una obra de ficción?

A cualquiera le ha pasado, con toda seguridad, lo que me ha pasado a mí en ciertas circunstancias y el cual suelo asociar con esos fugases momentos o cabeceos de conciencia, o atisbos de la subconsciencia en conexión con otras realidades. Es algo inexplicable, ¡verdad!… Esos cabeceos de conciencia por lo general ocurren sin previo aviso en determinados lapsus del espacio-tiempo y, son a mi entender, cortísimos momentum de liberación en los que la mente consciente no está sujeta ni controlada por el ego.  

Para entender lo que voy a tratar en esta reflexión me tuve que apoyar en fragmentos y la sabiduría espiritual que me han dejado maestros tales como Buda, Jesús, Ramtha, Thoth, Vivekananda, Ramana Maharshi, Ramakrishna, Aurobindo, y tantos otros maestros del lejano oriente. Pero el caso es que sin dejar de reconocer el mérito que se merecen los que acabo de citar y sin ir muy lejos, solo me bastó apoyarme durante dos décadas en un ser espiritual quien con su luz y sabiduría siempre definió la vida bajo un sencillo principio de certeza espiritual que envolvía a todo, y al todo tridimensional, desde la siguiente perspectiva: La vida es una canción, cántala. La vida es un juego, juégalo. La vida es un reto, afróntalo. La vida es un sueño, realízalo. La vida es sacrificio, ofrécelo. La vida es amor, disfrútala. Me refiero al Maestro Sathya Sai Baba, quien tanto para mí como para muchos buscadores de la verdad fue en su cuerpo físico y lo sigue siendo en su cuerpo sutil, un guía y un potente faro de luz que inunda con mucha  espiritualidad y bendiciones a todo el planeta.

 A diario me pregunto si todo lo que vivimos en el aquí y el ahora, es decir, si las experiencias que vivimos en este nacimiento, en particular, obedecen solo a experiencias espirituales que están sujetas a un libreto previamente elaborado, o es que esas vivencias dentro de un lapso de tiempo terrenal debían estar referidas al “gran orden cósmico establecido” o sujeto a la “ley cósmica”, bajo el cual nuestro mundo está sujeto (¿?)

 Es ahora, empero, después de 23 años de mi despertar en la vida espiritual, que comienzo a ser consciente de lo que significa estar armonizado en pensamiento, palabra y acción, porque no es nada fácil alinear y armonizar esos tres estados de conciencia. Estados de conciencia en el que lo primigenio como lo es el “pensamiento” debe estar necesariamente armonizado con lo que se dice mediante la “palabra”, y luego la “acción” que es el paso final de estos tres estados, debe estar también alineado con los dos primeros para que se dé, a la final, el efecto o reacción de lo pensado. Pensamiento, palabra y acción… Es muy común que esos tres estados en este mundo dominado por la maya (ilusión) siempre permanezcan desalineados y totalmente desarmonizados, pues, es muy usual en nuestro medio que se piense en algo, luego se hable otra cosa y finalmente se haga todo lo contrario.

Todos los días del calendario gregoriano, al despertar, meditar, hacernos el aseo, prepararnos la comida y leer alguna que otra noticia, activamos desde el subconsciente el piloto automático y nos metemos de lleno en la vorágine de un nuevo día, que con tristeza vemos que se trata del mismo día, salvo ciertas variantes, que hace unas pocas horas dejamos atrás. Somos especialistas en clonar un día y luego, cual ritornelo, repetirlo una y otra vez, una y otra vez…  Triste es hacer lo mismo uno y otro día, sin variación alguna, salvo ciertas excepciones, y sin detenernos a pensar o a discernir porqué hacemos lo mismo todos los santos días de la semana, del mes y del año. En eso se nos van los años y llegamos a la senectud sin darnos cuenta. ¿Es eso lo quiere ese Dios interior que hagamos una y otra vez? En eso, lamentablemente, se traduce lo que siempre he rotulado como “vivir en piloto automático”. ¡Despierten!!

El título de esta reflexión ¿Somos parte de una historia o somos una obra de ficción?, apunta más a considerarnos no una parte de la historia sino que pasamos a ser parte de una obra de ficción. ¿Por qué? Mientras permanezcamos dormidos en este mundo de ilusiones y no nos demos cuenta de la trampa que manejan con suficiente maestría los enemigos de la luz, pues, seguiremos viviendo como zombis bajo las sombras y redes de la involución, y seguiremos anclados en una densa dimensión en la que nosotros mismos hemos sido cocreadores de la dualidad y de esas realidades (luz y oscuridad); en ese sentido no hay que buscar culpables porque los culpables somos nosotros mismos. Permanecemos anclados en esta ilusa dimensión sin tener claridad de conciencia, apegados y dominados por el ego falso, y sin hacer lo propio para salir de la trampa involutiva que nos arropa y envuelve las 24 horas del día.

Cada uno de nosotros enfrenta un misterio. Nacemos en este universo y luego crecemos, trabajamos, jugamos, nos casamos, tenemos los hijos, y al final de nuestras vidas enfrentamos la muerte. A pesar de ello, en el medio de toda esa actividad estamos continuamente confrontados con preguntas trascendentales, tales como: ¿Cuál es la naturaleza del universo y cuál es nuestro lugar en él? ¿Cuál es su propósito? ¿Quiénes somos, de dónde venimos y cuál es el sentido de nuestras vidas? Es triste decirlo, pero si nos detenemos un poco y pensamos en serio sobre lo que nos han dicho y nos dicen a través de muchas eras los tantos seres que han advenido en este plano, y más recientemente citar la luz de sabiduría con que nos ha bañado el Purna Avatar Sai Baba, es dable inferir, que sentimos miedos y no somos capaces de enfrentar esos miedos. En tal sentido, mientras persista el miedo éste no nos permitirá alcanzar el juego de la vida, en pro de hacer posible la felicidad y el sueño que todo ser humano se merece, pues, si no hay un verdadero sacrificio ni nada que afrontar es harto difícil conseguir los objetivos propuestos; el cual consistirá en que podamos disfrutar la vida a plenitud y lograr de ella la mayor suma de felicidad posible.   

José Agapito Ramírez Montes

CCS, 18/04/2020

VibraCosmos

Soy un profesional de la ingeniería eléctrica con años de experiencia en la profesión, pero desde hace 23 años me dedico a escribir artículos sobre tópicos de índole espiritual, etérico, dimensional y cósmico. Mis artículos no están circunscritos a lo que está determinado en esta tercera dimensión (polaridad, dualidad, positivo-negativo, etc), sino que va más allá de lo tridimensional y trasciende en mucho lo que tenga que ver con la cuarta, quinta, sexta y séptima dimensión. Me considero un investigador nato de lo desconocido. Eso, sí, siempre apegado a la "verdad".

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