¿Es la Mente el Ego o Viceversa?

San Pablo, a fin de llevar a buen puerto su visión de una iglesia mundial, se apresuro para que sus decisiones fueran concluyentes en la rápida difusión del cristianismo y en su posterior consolidación como una religión universal. San Pablo no se equivoco al decir que teníamos un conflicto entre el “Hombre Terrenal y el Hombre Celestial”. El Universo esta dentro de nosotros, solía decir. Somos seres a imagen y semejanza Divina del Creador y somos templos del Espíritu Santo.

La síntesis del universo esta dentro de nosotros mismos decía San Pablo, por eso nunca encontraremos lo que no buscamos. Tal cual es arriba es abajo y tal cual es abajo es arriba, nos decía en otras eras Thoth El Atlante, demoledor enunciado pero clave de todo el Universo. Y es por eso que somos lo que somos, una hechura a imagen y semejanza Divina del Creador. Y con el chip de Dios dentro de nosotros que resume toda la sabiduría del Universo; pero ajenos e ignorantes, y es a falta de esa ignorancia que no encontramos la llave que abra esa puerta. Valga decir, anclados en un mar de confusión tridimensional (mundo denso) que desde nuestra ignorancia solo nos hace ver la dualidad (bueno-malo) como lo cierto y verdadero. Cuando la mente se complica con el ego, olvida las grandes verdades y se vuelve huidiza como un zorro, afirman muchos sabios…

Todo debe volver a su sitio, dice una ley inexorable, y como todo debe volver a su sitio por eso debemos volver hacia nuestro interior, hacia nuestro Dios, o como lo expresara mejor el Maestro Jesús: “volvernos hacia nuestro Padre Celestial que está en secreto”. Todo es circular o elíptico en el Universo, todo vuelve al sitio de partida, la Biblia nos lo dijo: “Polvo eres”, y cuando uno muere le dicen, “y en polvo te convertirás”; empero, lo que es del Espíritu vuelve a su sitio y lo que es materia, allí vuelve.

En términos coloquiales ¿cómo definiríamos a la mente? ¿O al ego? La mente no es nada más que el pensamiento “yo”. El “yo” que se identifica con todo lo que perturba y ata a la mente con este mundo. Se dice que la mente y el ego son uno y lo mismo…  Las demás facultades mentales tales como el intelecto y la memoria son solo eso. De modo, que la mente, el intelecto, el almacén de las tendencias mentales y el ego, todas esas sutiles facultades son solo la mente misma. Esto es como si se dieran diferentes nombres a un hombre, de acuerdo con sus diferentes funciones. El alma individual no es nada más que esta alma o ego.

Sri Aurobindo promulgaba que la Mente no es el último término de la evolución, no es el objetivo último, sino, como el cuerpo, un instrumento; el instrumento interior para ir más allá del cuerpo y de la mente. El hombre es un ser en transición, no es el final. Porque en él y más allá de Él ascienden los radiantes grados por los que se trepa hacia la divinidad del superhombre, la supermente.

¿Puede desaparecer el ego, valga decir el “yo”? El pensamiento “yo”* es el pensamiento más importante. La idea o pensamiento de una personalidad es también la raíz o sostén de todos los demás pensamientos, puesto que cada idea o pensamiento surge solo como el pensamiento de alguien y no se conoce que exista independientemente del ego.

Ekatma Panchakam se pregunta ¿De dónde surge este “yo”?  Hay que buscarlo dentro (internamente); entonces se desvanece. Esto es la investigación de la sabiduría. Cuando la mente investiga incesantemente su propia naturaleza, transpira que no hay ninguna cosa tal como la mente. Esto es la vía directa para todos. La mente es meramente pensamientos. De todos los pensamientos el pensamiento “yo” es la raíz. Por lo tanto, la mente es solo el pensamiento “yo”, y sin ese pensamiento “yo” no hay forma de que la mente pueda seguir subsistiendo.

El nacimiento del pensamiento “yo” es el propio nacimiento de uno. Su muerte es la muerte de la persona. Después de que ha surgido el pensamiento “yo”, surge la identidad errónea con el cuerpo_. Se hace necesario deshacerse del pensamiento “yo”, pues, mientras el “yo” está vivo, hay aflicción. Cuando “yo” deja de existir, no hay ninguna aflicción.  Desde el punto de vista funcional, el ego tiene una única y sola característica. El ego funciona como el nudo entre el Sí mismo, que es conciencia pura, y el cuerpo físico, que es inerte e insenciente1 (definición de Ramana Maharshi). El ego es llamado, por lo tanto, el nudo entre la conciencia y el cuerpo inerte. En su investigación, usted toma el aspecto conciencia esencial del ego. Por esta razón la indagación debe conducir a la realización de la conciencia pura del Sí mismo.

1Insenciente: Estado de suspensión de la conciencia. No es un estado de anulación, porque la conciencia siempre es conciencia de algo, y en ese momento es conciencia de su suspensión.

Se debe distinguir entre el “Yo”, puro en Sí mismo, y el pensamiento “yo”. Sobre esta apreciación del Sí mismo, Bhagavan Ramana Maharshi, explica lo siguiente:  Cuando en verdad el cuerpo está dentro del Sí mismo, que es existencia-conciencia-felicidad (sat, chit, ananda), el que piensa que el Sí mismo está dentro de este cuerpo insenciente, es como pensar que la pantalla, que es el soporte de la imagen, existe dentro de la imagen.

Para ver el Corazón es suficiente con que la mente esté vuelta hacia él. Entonces la mente se pierde a sí misma y el Corazón brilla. La esencia de la mente es solamente consciencia. Sin embargo, cuando el ego la domina, funciona como la facultad razonante, pensante o sensorial. La mente cósmica, no estando limitada por el ego, no tiene nada separado de sí misma y es por lo tanto solo consciencia. Esto es lo que la Biblia quiere decir por Yo soy lo que Yo soy.

Consultas: Ekatma Panchakam (Los Cincos Versos sobre la Unidad del Sí mismo). Bhagavan Sri Ramana Maharshi, El Despertar de la Conciencia. Tres Ensayos de Sri Aurobindo.

José Agapito Ramírez Montes

CCS, 20/04/2020

VibraCosmos

Soy un profesional de la ingeniería eléctrica con años de experiencia en la profesión, pero desde hace 23 años me dedico a escribir artículos sobre tópicos de índole espiritual, etérico, dimensional y cósmico. Mis artículos no están circunscritos a lo que está determinado en esta tercera dimensión (polaridad, dualidad, positivo-negativo, etc), sino que va más allá de lo tridimensional y trasciende en mucho lo que tenga que ver con la cuarta, quinta, sexta y séptima dimensión. Me considero un investigador nato de lo desconocido. Eso, sí, siempre apegado a la "verdad".

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