¿Qué significa estar DESPIERTO?

A raíz de ciertas inquietudes que tuve en fecha reciente, me preguntaba, ¿Qué significa estar DESPIERTO?  Esta pregunta que suele parecer de fácil respuesta, no es lo que se piensa que debe ser ni es tan fácil su interpretación y significado. En ese sentido, porqué no es fácil dar una respuesta si tan solo hay que mirar en nuestro entorno y he ahí que veremos a cualquier persona caminando con los ojos bien abiertos y, esa persona, a nuestro entender, se dice que está despierta; ¿DESPIERTA? Pero…, ¿está realmente DESPIERTA?   

Suele ser una costumbre, en la cotidianidad de nuestra existencia, asumir como cierto lo que por regla general es ya un hábito en nosotros, y en eso se nos va la vida sin asomar una pizca de discernimiento o discriminación alguna. Aceptamos pasivamente lo que otros nos dicen como cierto y en nosotros no existe un criterio u opinión válida que haga valer otra postura. ¿Significa esa permisiva costumbre que estamos en el camino correcto? Creo, que no… Aceptamos como cierto, por ejemplo, que nuestra existencia gira en torno a valorar como real y verdadero que el estar dormido significa, para nosotros, descansar, cerrar los ojos y dormir por las noches. Y estar despierto significa levantarse y poner el cuerpo en movimiento, una vez que despunta el día con los primeros rayos de la luz del sol. Ese comentario que acabo de poner como ejemplo y que no nos dice la verdadera realidad, no es del todo cierto. ¿Veamos por qué?

Aun cuando se crea que estamos despiertos cuando despertamos al despuntar el alba en la mañana después de un sueño reparador nocturno, y luego dormir nuevamente al ocaso del sol, pues, esa ilusoria creencia terrenal no nos dice con certeza que en realidad estemos “despiertos”, sino que aún, en ambos estados permanecemos dormidos y bajo el influjo de un sueño irreal, ilusorio y no verdadero. ¿Qué pretendo inferir con esta presunción?

Lo que pretendo decir es que mientras permanezcamos en ese falso estado de conciencia corporal, no estaremos en capacidad de discernir como falso lo que perciben como cierto nuestros limitados sentidos de percepción, por cuanto en nuestra vieja genética (ADN) solo entenderemos como cierto lo que no es nuestra verdadera realidad. El nuevo Código Genético o GNA Cósmico (con valores cósmicos de alta vibración) es de estirpe solar, no terrestre, y es el caso de que ese GNA está despertando en el cerebro el hemisferio derecho; mismo que por muchos eones ha permanecido dormido. Este hemisferio, o consciente derecho, es el canal que permite la interacción humana con las realidades superiores.

Aurobindo decía que cuando a la mente física se la deja librada a sí misma, a su evolución natural, ella se muestra escéptica ante los hechos Suprafísico, de los cuales no consigue tener una experiencia directa, y a los cuales tampoco puede presentir. De la misma forma, y según el mismo filósofo, cuando la mente física tiene una experiencia espiritual, luego la olvida, o pierde la impresión que esa “vivencia” le había dejado, para seguidamente, no creer más en ella. Sri Aurobindo también se refirió a esa limitación del hombre común, cuando dijo que la mente física se vuelve naturalmente hacia acontecimientos y objetos físicos; que esa mente sólo puede comprender y ver lo que es físico, trabajando con eso según su propia naturaleza limitada; que la mente física no puede responder a los mundos más elevados; que el cerebro es el gran culpable del desborde de los sentidos, sensaciones, placeres. 

En el cerebro existen dos hemisferios que gobiernan el cuerpo humano: el consciente izquierdo y el consciente derecho. Y cada uno en particular se ocupa de ejercer y controlar los estados de conciencia inherentes al mundo material e inmaterial. El consciente izquierdo es sinónimo de dualidad, densidad, materialidad, involución, etc. Y el consciente derecho es sinónimo de inmaterialidad, intuición, percepción, sutilidad… Lo que quiere decir que mientras permanezca dormido el consciente derecho y sea el consciente izquierdo quien permanezca despierto y plenamente activo, no dejaremos de percibir el mundo como un lugar en el que lo fútil y fantasioso será visto como real y verdadero; más, eso no es así, porque quien nos hace ver esa ilusión o mundo dual irreal, es la consciencia corporal bajo la prevalencia del consciente izquierdo.      

Todo se traduce en un estado de conciencia de la mente consciente y más que todo de la mente subconsciente, ya que es esta última quien maneja a su antojo la falsa realidad que nos vincula a unos niveles de frecuencia vibracional muy bajos, y esa baja frecuencia nos ata a la falsa realidad y hace que vivamos anclados a un mundo denso en el que predomina la materialidad, la dualidad y, por ende, la ilusa creencia de un mundo que se hace ver como real y verdadero, pero en realidad, es todo lo contrario. 

Con el despertar consciente (o despertar del consciente derecho) se busca sacar del marasmo involutivo a tantos seres que aun cuando se piense que están “despiertos”, empero no es así, pues permanecen bajo un estado de piloto automático. Valga decir, creemos o solemos estar convencidos de que estar “despierto” significa desempeñar las habituales tareas que implica dormir, levantarse, trabajar, divertirse, y realizar toda otra serie de actividades cotidianas, que como un disco rayado se vuelve a repetir la misma historia un día tras otro. Y mientras permanezcamos bajo esa misma situación (estado de consciencia corporal) no dejaremos de reencarnar una y otra vez. Valga decir, es reafirmar ¡la rueda o samsaras que el Buda predicaba!  Pero, el caso es que en todo ese tiempo el reloj de la vida no deja de restar, ni mucho menos sumar años a favor del rejuvenecimiento del cuerpo físico, y esa actitud ante la vida sin tener la certeza ni la conciencia en su justo lugar, nos hace ver como cierta la ilusoria creencia de que estamos “despiertos”; más, esa falsa realidad o equivocada  percepción, como ya se dijo, es todo lo contrario. 

La mente egóica nos hace creer la aparente ilusión de que, con esa actitud ante la vida, en el que se suele vivir bajo una falsa realidad y ante el espejismo de una conciencia corporal prevalente, es bajo esa connatural condición que la mente egóica no deja de hacer de las suyas en su mundo de fantasías. De esta manera, a la mente consciente dominada por el hemisferio izquierdo, se le hace más fácil seguir bajo ese estado de suspensión vital porque con ello retroalimenta la dualidad, y al ego o “falso ego”, y bajo esa premisa, le es más fácil perpetuarse en el tiempo.

En otras palabras, mientras el consciente derecho no despierte y tome el control de la falsa realidad (mundo dual-ego) que controla a su libre arbitrio el consciente izquierdo, no habrá manera de que en conciencia se pueda escalar hacia una cierta y verdadera realidad (realidad superior-hechos supra físicos). Lo que quiere decir, que el ser humano bajo esa ilusoria realidad dominada por el consciente izquierdo y en la que tiene prevalencia la consciencia corporal, éste permanecerá DORMIDO y no dejará de estar supeditado a la materia densa; truncando de paso cualquier intento de evolución y elevación, del consciente derecho.    

José Agapito Ramírez Montes

Caracas, 10/10/2020

VibraCosmos

Soy un profesional de la ingeniería eléctrica con años de experiencia en la profesión, pero desde hace 23 años me dedico a escribir artículos sobre tópicos de índole espiritual, etérico, dimensional y cósmico. Mis artículos no están circunscritos a lo que está determinado en esta tercera dimensión (polaridad, dualidad, positivo-negativo, etc), sino que va más allá de lo tridimensional y trasciende en mucho lo que tenga que ver con la cuarta, quinta, sexta y séptima dimensión. Me considero un investigador nato de lo desconocido. Eso, sí, siempre apegado a la "verdad".

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