¡La muerte no existe! Solo hay vida después de la vida…

En respuesta a una inquietud de Ana Karina Papapietro, a raíz de un video de You Tube que me envió y que lleva por título “La trampa del túnel del tiempo”, quise darle respuesta a la duda de lo que solemos formularnos en el día a día: ¿qué ocurre después de la muerte?    

De modo, que en relación al mencionado video de You Tube que me envió Ana, se hace referencia a lo que ocurre después de morir, que sumado a otra opinión sobre este tema, tal como la de Elisabeth Kübler Ross, una experimentada científica en este campo de la vida después de la muerte, y de las investigaciones de los psiquiatras Brian Weiss, Raymond Mody y de Annie Besant, todos ellos duchos y experimentados investigadores a quienes se les debe dar el crédito que se merecen, por el aporte científico que han hecho en este campo de la vida después de la muerte

Bien Ana, el tema es algo polémico y no es del agrado de nadie, pero creo que una opinión de peso sobre el tema de marras nos las puede dar, además de los citados investigadores, el Yogui Ramacharaka, quien desde su libro “La Vida después de la Muerte” afirma que la humanidad está hipnotizada por la idea de la muerte. La generalidad de las gentes no obstante la fe que profesan, teme la muerte, les espanta su imagen y les conturba su recuerdo con invencible terror. Sin embargo, quienes conocen la ilusión de la muerte no experimentan tan siniestras emociones, porque aún cuando se sienta la temporaria separación de un ser amado, saben que no lo han perdido para siempre, sino que tan solo paso a otra fase de vida y que nada de él se ha aniquilado.  

Ramacharaka en su sabia percepción de ver esta transición o fase de vida (vida después de la muerte), como una ilusión, basa este estudio desde el concepto de la filosofía oriental; que no existe la muerte. En ese sentido, por su relación con el tema, es dable citar un pasaje del Bhagavad Gita: Nunca nació el espíritu ni nunca dejara de ser. Nunca hubo tiempo en que no fuera, pues sueños son el principio y el fin. Sin nacimientos ni muertes ni mudanzas permanece el espíritu por siempre. La muerte no lo toca, aunque parezca muerta la casa en que mora.

El científico estadounidense Robert Lanza, dice tener pruebas definitivas que confirman que hay vida después de la muerte y que esta no existe. Según él nunca deja de haber vida, sólo se cambia la forma en cómo es percibida. Esta idea radica en la física cuántica, y en concreto en la nueva teoría del biocentrismo.

La teoría del biocentrismo supone que la muerte no puede ser un evento terminal, tal y como la solemos considerar. El concepto de la muerte es un mero producto de nuestra conciencia porque nos asociamos con nuestro cuerpo y sabemos que los cuerpos físicos mueren.

A continuación, el relato de Ramacharaka en el que nos grafica el significado o la ilusión de la humanidad (formas inferiores de vida), respecto a la muerte, en el que solo su nombre es una mentira y su idea una ilusión nacida de la ignorancia.

Relata una secular fábula india que al notar una oruga la languidez anunciadora del fin de su estado reptante y el principio de su largo sueño de crisálida, reunió a sus compañeras y les dijo: “Triste es pensar en el forzoso abandono de esta vida que tan halagüeñas venturas nos prometía. Segada por la guadaña de la muerte en la flor de mi existencia, soy un ejemplo de la crueldad de la Naturaleza. ¡Agur! mis buenas amigas, ¡agur! para siempre. mañana ya no existiré”. Acompañada por las lagrimas y lamentaciones de las amigas que rodeaban su lecho de muerte, la oruga pasó a su otro estado. Una vieja oruga exclamó tristemente: “nuestra hermana nos ha dejado. Su destino es también el nuestro. Una tras otra nos abatirá la guadaña destructora como a la hierba de los prados. La fe nos mueve a esperar otra vida, pero acaso sea una vana esperanza. Ninguna de nosotras sabe nada cierto sobre otra vida, lamentamos el común destino de nuestra raza. Después se marcharon todas tristemente”.

¿Qué se puede inferir de esta sabia fábula india? Bien claro se echa de ver la ironía de esta fábula y nos sonreímos de que la oruga ignore la gloriosa vida que le espera cuando despierte del sueño de la muerte y se metamorfosee en policromada mariposa. Empero, no hemos de sonreírnos, porque la casi totalidad de la humanidad tenemos también la misma ilusión que la oruga. Esta fábula simboliza en unas formas inferiores de vida la ignorancia e ilusión de la humanidad.

Todos los ocultistas reconocen en los tres estados de oruga, crisálida y mariposa, una imagen de la transformación que aguarda a cada ser humano. Porque la muerte para el hombre no es más que el estado de crisálida para la oruga. ¡En ningún caso cesa la vida por un solo instante, sino que persiste mientras la Naturaleza efectúa sus transformaciones! Es curioso, pero la moraleja de esta fábula india es que de siglo en siglo la aprenden de generación en generación, los niños hinduístas.

No hay muerte. Sólo hay vida con muchas fases y modalidades, una de las cuales llaman “muerte los ignorantes”. Nada muere realmente, aunque todo experimenta un cambio de forma y actividad. Pues, reza una vieja ley de la química practicada por Antoine Lavoisier que “nada se destruye, todo se transforma”. Lo que llamamos muerte o destrucción, aún del más insignificante ser inanimado, no es más que un cambio de forma o condición de su energía y actividades. ¡Todo en este Universo es energía, y todo vibra sin parar en diferentes planos y realidades de existencia!!

Ni siquiera el cuerpo muere en el sentido estricto de la palabra, dice Ramacharaka… ¿Porqué no muere? El cuerpo no es una entidad sino un agregado de células que sirven de vehículo a ciertas modalidades de energía que las vitalizan. Cuando el alma deja el cuerpo, las células se disgregan en vez de agregarse como antes. La unificante fuerza (energía pránica o energía Ono Zone) que las mantenía agregadas retiro su poder y se manifiesta la actividad inversa.  De modo que, no hay muerte, pues solo hay eterna y sempiterna vida.

Bueno Ana, tú que eres médico sabes por experiencia propia que algunos de los síntomas que se experimentan cuando los seres se disponen a dejar el cuerpo, es que el moribundo experimenta un gradual entorpecimiento de los sentidos corporales. Se debilitan la vista y el oído. Luego, al dejar el cuerpo físico el alma se sume en profundo sueño o estado comático, semejante al del feto en el claustro materno, y así se predispone a nacer en el mundo astral, pues necesita tiempo para adaptarse a las nuevas condiciones y cobrar fuerza y vigor requeridos por la nueva fase de existencia. Después de la muerte física permanece el alma dormida en el cuerpo astral que le sirve de protectora envoltura, como la matriz protege al feto.

El moribundo va desprendiéndose poco a poco de su cuerpo físico y al expirar queda el alma revestida del cuerpo astral, que es exacta contraparte del físico, con el cual coincide durante la vida terrena. ¿Qué es el cuerpo astral? El cuerpo astral es una forma de materia mucho más sutil que la física, de modo que escapa a todas las pruebas que revelan la materia ordinaria. En el momento de la muerte, el cuerpo astral queda enlazado con el cadáver por un tenue cordón de materia aérea (cordón de plata), que al fin se rompe, y queda entonces el cuerpo astral libre, como externa envoltura del alma. Pero este cuerpo astral no es el verdadero ser humano, como tampoco lo era el cuerpo físico, pues ambos no son más que temporáneas envolturas del alma.

En un próximo articulo trataremos las perturbaciones que acechan al alma dormida, más que todo en el proceso de transición del mundo físico (materia) al mundo astral (sutil), es decir, los elementos perturbadores que retrasan la evolución y libre desenvolvimiento del alma, en su nueva fase de existencia.   

Fragmentos extraídos de: La vida después de la muerte, Yogui Ramacharaka. La muerte un amanecer, Elisabeth Kübler Ross.  La muerte no existe, Brian Weiss. El hombre y sus cuerpos, Annie Besant.

José Agapito Ramírez Montes

Caracas, 25/10/2020

VibraCosmos

Soy un profesional de la ingeniería eléctrica con años de experiencia en la profesión, pero desde hace 23 años me dedico a escribir artículos sobre tópicos de índole espiritual, etérico, dimensional y cósmico. Mis artículos no están circunscritos a lo que está determinado en esta tercera dimensión (polaridad, dualidad, positivo-negativo, etc), sino que va más allá de lo tridimensional y trasciende en mucho lo que tenga que ver con la cuarta, quinta, sexta y séptima dimensión. Me considero un investigador nato de lo desconocido. Eso, sí, siempre apegado a la "verdad".

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