REFLEXIÓN.. ¿COSECHAMOS LO QUE SEMBRAMOS?

La vida en este plano pende de un hilo y todo se circunscribe a las buenas o malas acciones que se dejen a su paso. (JARM)

Hoy traigo a colación un tema, que desde hace un tiempo para acá he querido darlo a conocer porque guarda mucha similitud con lo que le paso a la Sai hermana Phyllis Krystal, o mejor dicho, la regresión o el lila en tiempo real que le otorgo Sai Baba a Phyllis Krystal en el Ashram de Puttaparthi, India; creo que eso ocurrió en la década de los 50s.

Este relato lo prepare el 15/12/2016 y es ahora que me dispongo a publicarlo, porque este relato en el tiempo no pierde vigencia y su actualidad y certeza no cambian ni están sujetos a las variables de masa, tiempo y espacio. Dado que en cualquier tiempo, bien sea este presente, pasado o futuro, ocurren dolorosos dramas familiares que por ignorancia o desconocimiento no sabemos cómo darles respuestas. Ya que no es cualquier juego lo que se carga sobre nuestros hombros y sin saber cómo y porqué lo cargamos… ¿Tara genética o karma por malas acciones? Pues, eso es y forma parte de los muchos sufrimientos que se padecen y que se llevan a cuestas, y sin saber por qué (¿?) Empero, ¡sí cosechamos lo que sembramos mal, tanto en esta vida, como en vidas pasadas!

Pienso, que la experiencia que viví en carne propia es un caso muy similar al de Phyllis Krystal y es el que a continuación les narrare, porque guarda, o mejor dicho es un calco casi idéntico, a la experiencia o regresión que Baba le hizo vivir a Phyllis Krystal sobre un remoto pasado en otra dimensión.

Para aquellos que no saben quién es Phyllis Krystal, ella fue una muy cercana devota de Sathya Sai Baba, inglesa de nacimiento, psíquica, terapeuta, y experta en sanación del cuerpo emocional; quien desencarnó el 2016 a la edad de 102 años en su residencia de Londres, Reino Unido. Ella escribió varios libros, de mucha valía, sobre el Avatar Sai Baba y sobre sus experiencias como psíquica y como experta en la sanación del cuerpo emocional.

Bien, desde hacía tres años una señora con su hijo impedido enfermo y en silla de ruedas se disponía todos los días a ejercer la misma rutina de siempre: pedir limosna, o algo de alimento para ella y su impedido hijo, desde un sitio que está al lado del negocio que tengo con mi hija en Chacao, llamado el Choripaso (venta de sanduches de chorizo), ubicado en un pequeño Centro Comercial que queda en el cruce de la Av. Libertador con calle Elice,  casi en diagonal con el C.C. El Sambil. Creo que el muchacho (un adulto con apariencia de joven) tenía algo más de 25 años, y es el caso de que el drama de esa señora que se repetía a diario, consistía en que a esa persona enferma había que darle el alimento porque por sí mismo él no podía hacerlo; casi no hacía nada y no se movía de su silla de ruedas y ni siquiera balbuceaba. Era como alimentar a un bebe. Ella cargaba con ese drama familiar (karma) y aceptaba de buena gana el peso de esa penosa enfermedad, que padecía su hijo. Nosotros, en lo personal, siempre los ayudábamos con comida y algo de dinero.

A esa señora le tome confianza y en lo personal le aconsejaba que ella debía ayudar a su hijo y nunca dejar de atenderlo, porque esa buena disposición para sobrellevar ese difícil drama familiar le sería recompensado en su debido momento, por Dios. Ella aceptaba de buen agrado lo que le decía y solía agradecérmelo. Yo, necesariamente debía ir todos los días a llevar los insumos que se necesitaban para comenzar con las ventas del día, y todos los días veía y sentía la presencia de ese penoso drama familiar.

Bien, ahora les voy a citar la regresión (el lila) que le hizo vivir Sai Baba a Phyllis Krystal, en el Ashram de Puttaparthi, India. Porque el caso que me atañe y que acabo de citar, a mi entender, es exactamente igual al que vivió Krystal en India; es casi un calco… Un buen día se encontraba Phyllis Krystal sentada y recostada de un árbol sobre las arenas del Ashram de Sai Baba en Puttaparthi (Andhra Pradesh, India), escribiendo un libro por indicaciones de Sai Baba. En aquellos días no se disponía de las facilidades y comodidades que existen hoy en día en ese Ashram de Baba.

Ella se sentaba en ese sitio todos los días y casi a diario veía a Baba cuando pasaba muy cerca dándole la bendición (darshan) a los presentes. Al lado de Krystal siempre se encontraba una señora con su hijo muy enfermo e impedido y, diría, que en las mismas condiciones y sufrimiento del caso o drama que acabo de referir de Chacao.

En los paseos matinales que Sai Baba hacia a diario por el patio del Ashram, éste pasaba cerca o muy cerca tanto de la madre del niño como de Phyllis Krystal, y ellas no se cansaban de pedirle a Baba que por favor curara al muchacho enfermo, a fin de que le hiciera más llevadera el doloroso drama familiar que pesaba sobre esa señora hindú y su impedido hijo… Baba una y otra vez hacía caso omiso de esa solicitud y seguía su camino como si no pasara nada…

Pero, un buen día, Baba, cansado de tanto pedir y pedir de Phyllis Krystal y de la señora madre para que curara al muchacho, se dirigió hasta Krystal y la agarro por el brazo y le dijo ¡ven conmigo! En un abrir y cerrar de ojos, como por arte de magia, se encontraron en una Sala o Tribunal (Juzgado) de otra época de un pasado remoto, en el que se ventilaba el caso de un campesino que era juzgado por haberse robado una gallina…

Sai Baba le hizo vivir a Phyllis Krystal una regresión hacia el pasado (en tiempo real), y ella en esa regresión veía todo el desarrollo de lo que ocurría en ese Tribunal y observaba cómo el Juez y el Secretario se burlaban del acusado, sin que éste tuviera un defensor o derecho a la defensa… Campesino éste que era acusado en ese Tribunal, repito, por el robo de una gallina… El Juez con sorna y crueldad le dice al secretario ¡escriba la sentencia! Y éstos entre risas y burlas se dispusieron a sentenciar y registrar la sentencia contra el pobre campesino. Dice el Juez: el delito por el que se acusa es por ROBO y la Sentencia de este Tribunal, que recae sobre este ladrón es: ¡LA PENA DE MUERTE! Phyllis Krystal entendió de inmediato la analogía o paralelismo que existía entre ese drama vivido en el Tribunal de esa época y el drama familiar de la madre y el hijo impedido, que a diario se presentaban en el patio del Ashram de Sai Baba. Es interesante acotar que la Supraconciencia, caso de del Avatar Sai Baba, sabía de las consecuencias del doloroso drama familiar que esta madre hindú y su hijo estaban viviendo en esta vida, dado que en la naturaleza de un Purna Avatar no hay ningún impedimento de tiempo (pasado, presente o futuro), que le impida ejercer sus poderes divinos y ver en tiempo real cualquier drama que a bien se precie en buscar.   

COROLARIO: Baba le explico a Phyllis Krystal lo siguiente… ¡El Juez en esta vida era el niño enfermo impedido y el secretario era la madre del niño! Ese doloroso drama que viví en Chacao evoca por analogía y con mucha similitud, la maldad que vivieron esos dos seres (madre e hijo) en otra vida; caso de la regresión en otra época que Baba le hizo vivir a Phyllis Krystal, pues, en el caso del drama familiar que madre e hijo estaban viviendo en esta vida en las calles de Chacao, es de inferir, sin menoscabo de dañar o denigrar de nadie, que también ellos están cancelando en esta vida el mal de lo que en otra vida, quizás, no lo hicieron bien. La Ley del Karma: Causa y Efecto, se cumplió. En otras palabras: “Cosechamos lo que Sembramos“. Por cierto, a esos dos seres no los vi nunca más, allí en Chacao (¿?)

Comentario: Mi bisabuela materna, Enriqueta Godoy Uzcátegui de Montes, siempre invocaba un sabio proverbio que en la familia quedó sembrado de por vida: “No hay plazo que no se venza ni deuda que no se pague”. Proverbio que no tiene en el tiempo, las limitaciones de un alfa y un omega, y no se vea cumplido la cancelación de tal o cual drama, por muy doloroso que sea, llegado su momento… La ley del Karma (causa y efecto) o ley dinámica de acción y reacción. En este sentido nuestras acciones físicas, verbales y mentales son causas, y nuestras experiencias son sus efectos.  

José Agapito Ramírez Montes

Caracas, 18/11/2020  

VibraCosmos

Soy un profesional de la ingeniería eléctrica con años de experiencia en la profesión, pero desde hace 23 años me dedico a escribir artículos sobre tópicos de índole espiritual, etérico, dimensional y cósmico. Mis artículos no están circunscritos a lo que está determinado en esta tercera dimensión (polaridad, dualidad, positivo-negativo, etc), sino que va más allá de lo tridimensional y trasciende en mucho lo que tenga que ver con la cuarta, quinta, sexta y séptima dimensión. Me considero un investigador nato de lo desconocido. Eso, sí, siempre apegado a la "verdad".

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