VENUS Y MERCURIO SON EL PURGATORIO Y LA TIERRA ES EL INFIERNO

Por: José Agapito Ramírez Montes

Son, o han sido tantas las civilizaciones, que desde hace millones de años terrestres han pasado y han hecho vida sobre la superficie de la Madre Tierra… Y como resultado de ese inquilinato, la Madre Tierra solo ha recibido como contraprestación, ingratitud y destrucción en su sagrado seno. Entristece decirlo, pero es la verdad.

Comentario (JARM): Lo más sagrado y lo más destructivo en este mundo, aunque parezca ser una contradicción, es producto del enfermizo egoísmo del ser humano. Hoy vemos que no solo lo hizo en milenios recientes, sino que en estos tiempos por su egoísmo descentrado lo vuelve a repetir con fines y propósitos inconfesables. Se han preguntado si el virus de reciente data, el Covid-19, provino de los lejanos confines del universo con el fin de eliminar a la raza humana, y sin que estos extraterrestres hayan tenido la necesidad de utilizar bombas láser, sofisticados armamentos, o el poder de la mente para matar a distancia, pues…, no. El leitmotiv de todas las desgracias que han ocurrido en este planeta las ha ocasionado el hombre; la soberbia, el orgullo, la iracundia, el sentido de separación, arrogancia, codicia, ambición, poder, etc., fueron y han sido el caldo de cultivo que nos involuciono y nos hizo ser subproductos devenidos del ego alterado.    

Bien, sigamos con lo que dice José Trigueirinho Netto (Erks mundo interno )…Los libros antiguos nos hablan de una batalla que hubo en los cielos. En aquel momento memorable, las fuerzas que no estaban sintonizadas con el Propósito del Cosmos fueron barridas de éste y arrojadas a la Tierra para ser disueltas. ¡Óigase bien, esas fuerzas negativas fueron arrojadas a la tierra para ser disueltas! Con razón se dice que Venus y Mercurio son el Purgatorio y la Tierra es el Infierno

Según esta tradición, a esas fuerzas involutivas, le correspondería a la Tierra transformarlas y re-enderezarlas tomándolas como parte de su materia. Pero, contrarias a la evolución, como fuerzas involutivas ellas se infiltraron, así, “en la raíz de todo” lo que aquí surgió, y se convirtieron en elemento fundamental en el proceso de purificación del Sistema Solar.

Los hombres terrestres, habitantes del planeta, por tener origen cósmico, se encuentran desde entonces ante un gran desafío. Empero, esas fuerzas involutivas a tenor del gran poder que detentan, tales como: las propiedades privadas que ellos usufructúan y que mantienen como suyas, la forma como usan el sexo y el dinero, el continuo ejercicio que hacen del deseo, y la ilusión que tienen al creer que el plano físico es la principal realidad, todo esto sería, según la antigua tradición, consecuencia del trabajo de tales fuerzas involutivas.

Empero han pasado millones de años desde que la batalla ocurrió, y hoy la Tierra se encuentra en la difícil situación y el caos que vemos. Se sabe que ella puede inclusive llegar a perder el propio equilibrio en el espacio, considerando las actividades destructivas que se desarrollan en su superficie física, y las creaciones mentales negativas que son impuestas a sus planos sutiles por el hombre. Tales formas de pensamiento ejercen, en esos planos, una acción terrible y destructiva.

El hombre, aunque tenga en esencia la energía divina, y aunque en el nivel cósmico de su consciencia él sea de una grandeza interior racionalmente inconcebible, el ser humano, en sus niveles terrestres, está compuesto inclusive por esas fuerzas involutivas que fueran repudiadas por el cosmos en el principio de la manifestación. Por ese motivo Jesús el Cristo, al pasar por la tierra hace dos mil años, llamó al hombre raza de víboras.

Existe, pues, según la sabiduría antigua, una razón para que la dualidad se exprese tan fuertemente en la humanidad: por un lado, ella es divina, pero por el otro es fuerza contraria a la evolución general. Dentro de esa dualidad, la misma raza de víboras fue llamada, en otro momento, dioses. “Sois dioses”, dijo El Cristo a la multitud que lo estaba escuchando; pero, lamentablemente, el que no tiene oídos para oír no oye.

Se sabe que, en 1954, el entonces presidente de los Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower, se encontró con seres extraterrestres en la Base Edwards, de la Fuerza Aérea, en California. Algunos de sus auxiliares también estuvieron en ese encuentro. Según lo narrado, cinco naves espaciales extraterrestres habrían aterrizado en la pista de la base y sus ocupantes se habrían comunicado abiertamente con Eisenhower. Al presidente le habrían demostrado la capacidad que tenían de materializarse y desmaterializarse y le habrían presentado una avanzada tecnología que podría ser empleada en la tierra con fines pacíficos, y que era de acción no contaminante. Ante esa demostración de los extraterrestres, el presidente les habría declarado que la humanidad de la tierra no estaba preparada para saber de la presencia, aquí, de los seres del espacio; y que las poblaciones quedarían inseguras y entrarían en pánico, si esa realidad les fuese confirmada oficialmente.

Los hombres vienen manejando la energía nuclear y en gran parte lo hacen para adquirir prestigio. Trabajar con energía nuclear es también, para los gobiernos políticos, una forma de demostrar poder sobre países menos desarrollados, manteniéndolos así sometidos.

Fred Alan Wolf, especialista en física aplicada y teórica, profesor de física en la Universidad Estatal de San Diego, declara en su libro Espacio, Tiempo y Más Allá que “aunque los físicos sepan mucho sobre energía, no saben lo que ella es realmente”. Wolf puede decir eso por el profundo conocimiento que tiene sobre la situación actual de las investigaciones efectuadas en ese campo.

Por no saberse qué es realmente la energía nuclear, como dice Wolf, los suecos percibieron el peligro que la manipulación de aquella representa. Entonces decidieron, por un Referéndum Público, que los doce reactores nucleares de su país cesasen de funcionar hasta el año 2000. Y así ocurrió. En el ciclo actual de la humanidad terrestre, la energía nuclear representa un peligro mortal, aunque se la emplee con “fines pacíficos”, que en verdad son tan sólo un pretexto para posibilitar la fabricación del mayor arsenal mortífero que la tierra jamás conoció.

Una de las fases más contaminantes del proceso de obtención de la energía nuclear es la separación del plutonio de las barras de uranio. La dosis de plutonio aceptable por el organismo humano es menos de un milésimo de gramo (0,001 gr). Se calculó que medio kilo de plutonio distribuido por todo el planeta bastaría para matar a todos sus habitantes.

John White en su libro Cambio de Polo, cita algunos factores que pueden contribuir para que el eje de la tierra cambie su inclinación. Entre los factores ocasionados por el hombre, White enumera: contaminación atmosférica; extracciones, perforaciones y represamientos; pruebas nucleares; guerras nucleares; formas de pensamiento e intervención de formas de vida más elevadas. A propósito de la acción de las formas de pensamiento, dice Helena Blavatsky: “Los pensamientos y los motivos son materias primas, y a veces, de manera increíble, una fuerza material”.

Ya es sabido que la humanidad es uno de los factores que provocan cataclismos; ¿oyeron bien esto? Muchas veces éstos pueden ser una forma con lo que la naturaleza terrestre responde a las agresiones que le hacemos. Por otro lado, es “imprevisible” lo que podría ocurrir si un cataclismo derivado de la inclinación del eje terrestre (que está desplazándose gradualmente) se sumase a una guerra nuclear, aunque ésta no abarque al mundo entero. También es “imprevisible” cómo las fuerzas magnéticas del interior de la tierra podrán reaccionar ante la vibración del desecho atómico enterrado o arrojado en los océanos. El hecho de que el desperdicio atómico se coloque en recipientes herméticamente cerrados no impide que lo etérico y lo astral traspasen los límites de los recipientes y actúen a través de las aguas, de la tierra o del aire. Las emanaciones etéricas y astrales no pueden ser detenidas por la tecnología terrestre actual.

Como se ve, en las condiciones actuales, la tierra física dejó de ser un campo propicio para la encarnación de almas que deben venir aquí para aprender y realizar experiencias positivas. El hombre ya liberó energía nuclear en exceso desde que hizo explotar su primer dispositivo atómico. ¿Recuerdan el primer dispositivo atómico que hicieron explotar en Hiroshima y Nagasaki?

Fragmentos tomados de: Erks mundo interno/ Inner World: Mundo interno/ Internal World, Jose Trigueirinho Netto.

Sic… José Agapito Ramírez Montes

VibraCosmos

Soy un profesional de la ingeniería eléctrica con años de experiencia en la profesión, pero desde hace 23 años me dedico a escribir artículos sobre tópicos de índole espiritual, etérico, dimensional y cósmico. Mis artículos no están circunscritos a lo que está determinado en esta tercera dimensión (polaridad, dualidad, positivo-negativo, etc), sino que va más allá de lo tridimensional y trasciende en mucho lo que tenga que ver con la cuarta, quinta, sexta y séptima dimensión. Me considero un investigador nato de lo desconocido. Eso, sí, siempre apegado a la "verdad".

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