La Entidad que nos dejo un Océano de Luz y Sabiduría

Por: José Agapito Ramírez Montes

La siguiente historia contada por Ramtha El Iluminado, es sobre una entidad muy querida en este plano quien vivió entre nosotros, dejándonos con su ejemplo un océano de amor y sabiduría… Esta entidad vivió en este plano hace muchos años, y cuando dejó este plano había experimentado y entendido el poder y el dolor, y había expresado la dulzura y ternura del amor. Eso significa que su entendimiento correspondía al quinto plano de cielo (amor expresado o paraíso). Por lo tanto, cuando dejó este plano, es allí donde fue a pasar lo que se llama unas vacaciones, que durarían todo lo que él deseara.

Después de un corto tiempo en el plano del paraíso, este Maestro empezó a preguntarse si habría algo más, y pidió ayuda; y siempre hay ayuda. Y he aquí que apareció ante él una entidad maravillosa, cuyos vestidos brillaban como seda en la luz. Y le dijo a la entidad:  Oh, Maestro, estoy intranquilo. En este paraíso lo tengo todo. Tengo la casa que siempre soñé tener y nunca tuve, y tengo flores que ni siquiera necesitan un jardinero. ¿El lugar más maravilloso! Y mira mis ropas, nunca las tuve iguales, y ahora las tengo. Pero aún así, sigo intranquilo. Aunque tengo muchos amigos aquí, la mujer que amo no está conmigo. Y eso no es todo lo que me perturba.  ¿Dónde está Dios? Veo todas esas maravillas, tengo todas estas cosas maravillosas, pero ¿dónde está Dios?

La sabia entidad le dice: Bendito seas tú que has gozado de todas las cosas que hay, y aún así te cuestionas si hay, quizás algo más; tú que te preguntas dónde está el Padre que te ha adornado tan bien. Bien, eso es lo que más me perturba. Me gustaría darle las gracias a Dios por haberme dado todas estas cosas maravillosas. Y la entidad dice: Maestro, ven conmigo; hay un lugar adonde me gustaría llevarte.  En un abrir y cerrar de ojos se hallan en un estanque; sin embargo, no han viajado a ninguna parte. La sabia entidad dice: Maestro, siéntate a mi lado y mira el agua.  El hombre mira el agua y, ¿qué ve? Ve ante él su última expresión en ese plano: desde que era un bebé amamantándose de los pechos de su madre y ella le cambiaba sus pañales con dulzura, la juventud de rodillas raspadas y canicas perdidas, hasta la adolescencia y la madurez, el matrimonio y el amor eterno, los hijos y oportunidades, los trabajos, los amigos, y las finanzas.

Él está maravillado, pues se está viendo así mismo como nunca se había visto antes. Había sido un buen hombre en aquella vida, y creía en la existencia de Dios. Había sido un hombre poderoso, mas nunca esclavizó a nadie con su poder. Amó a su a mujer e hijos sinceramente, y no le importaba hablar acerca de eso. De ese modo, se había hecho conocido en aquella vida por enseñar, ser un maestro y amar; y por haberse vuelto puro y humilde en espíritu. Mientras que su vida se va revelando en el estanque y él contempla, el hombre mira a la entidad y le dice: lo he hecho bien. La entidad dice: Sí, los has hecho bien, lo has hecho muy bien, en verdad. Salvo por esto: nunca buscaste conocer quién es tu Padre, y siempre lo separaste de ti mismo y de toda la vida.

Tu mujer, veámosla. La mayor parte de tu amor por ella era darle las cosas que ella más adoraba. Y en ese aspecto, lo hiciste muy bien, excepto por esto: nunca te amaste a ti mismo lo suficiente como para permitir que ella te amara independientemente de todas las cosas que tú le diste.

Entonces, para aliviar tus inquietudes, déjame sugerirte esto: vuelve. Es ahí donde tú te has expresado, y es ahí donde tú has crecido. Y esta vez, tendrás la maestría de amarte a ti mismo, de expresar el amor dentro de tu ser y ver a Dios en la belleza de todas las cosas. Si decides volver, déjame sugerir que elijas cuidadosamente quién vas a ser, de forma que el papel que has de jugar te dé la oportunidad de convertirte en lo que tú eres, y de entender lo que aún debes entender.

Te dejare solo por un momento. Reflexiona sobre estas cosas. Tómate todo el tiempo que necesites. Y si decides volver, házmelo saber y te mostraré la mejor manera de proceder. Tiene todo lo que nunca había tenido antes; más si vuelve, lo perderá. Pero está preocupado porque está deseoso de conocer a Dios que le ha bendecido con aquel paraíso. Así que llama a la entidad y le dice: Entidad, deseo ver a Dios, pero no estoy seguro de cómo debo hacerlo. Y la entidad le dice: Todo lo que necesitas hacer, maestro, es decidir cuándo te gustaría aparecer y ser reconocido. Si tienes el deseo en particular de ser parte de tu familia otra vez, yo te sugeriría –y es sólo una sugerencia— que vayas con ellos, porque con ellos adquiriste la mayor parte de tu aprendizaje hasta este momento.

El hombre reflexiona esto un instante y luego dice: Oh, entidad, tengo una pregunta más: ¿cómo reconoceré a este Dios cuando lo vea? Y la entidad le responde: Cuando te conozcas a ti mismo, lo conocerás a él.   Así que le dice a la entidad: Estoy deseoso de volver y ver a Dios, y me gustaría ser parte de mi familia otra vez. Y la entidad le dice: Mira en la charca, ¿qué ves? El hombre mira en la charca, y he aquí  que el hijo menor que había dejado era ahora un hombre joven que cortejaba a una chica encantadora. Se había enamorado el uno del otro y el proceso de copulación ya había comenzado.

De seguido la entidad le dice: hay una buena probabilidad, maestro, de volver a través del hijo de tu hijo ¿A través de mi hijo? ¿Voy a ser el hijo de mi hijo? Yo, el padre, ¿voy a ser el hijo de mi hijo y él mi padre? Por supuesto responde la entidad. Cuando viviste anteriormente, él fue tu padre y tú fuiste su hijo. Así que sólo estamos repitiendo esto otra vez. El hombre reflexiona esto, y luego mira a la entidad y le dice: Pero yo amo a mi mujer, ¿cómo voy a ser el nieto de mi mujer?

Desde el momento en que seas un niño pequeño adorarás a tu abuela. Cuando seas ya hombre, ella habrá dejado este plano. Así, lo que te ha ayudado a expresar el amor de tu corazón, habrá cumplido su misión, entonces será el momento de trazar nuevos caminos para ver a Dios en su belleza. El hombre piensa en todo esto y dice: Entidad que tanto me has ayudado, cuando llegue el momento y todo esté listo me gustaría ser el hijo de mi hijo. Y la entidad le dice: La semilla viene pronto, cuando la veas, únete a la luz de tu hijo.

¿Cómo haré esto? Y al mirar a su alrededor, vio con sorpresa que la entidad se había ido. En cambio, está mirando a su hijo, porque se ha convertido en parte de su luz. Aunque su hijo no sabe que su padre está ahí, recientemente le han venido a la mente sentimientos sobre su padre, y piensa: Si mi padre pudiera verme ahora… Pero por supuesto, su padre lo está viendo. Llega el momento en que el niño está dentro de la matriz. Por lo tanto, se lanza hacia delante, y en un abrir y cerrar de ojos, ha olvidado quién es. Y lo primero que reconoce es la tos en su garganta, y alguien que le seca los ojos y lo envuelve en unas ropas tan pequeñas…

La historia que cuenta Ramtha en su libro “Ramtha El Libro Blanco” es, a decir de él, verídica. La entidad de gran nivel y luz no eligió la expresión de vida para este Maestro. Esta simplemente lo ayudó a verla llevándolo a un lugar, a un estanque mágico, donde su alma pudo yacer desnuda y revivir su vida, y determinar a través de ella las experiencias que tanto necesitaba. Incluso desde que era un bebé en aquella vida, esta entidad ya sabía como amar. Era como ver a Dios en sí mismo, y luego convertirse en él lo que tenía que dominar. Y eso hizo. El nombre de este Maestro fue BUDA EL ILUMINADO.

Corolario: Tú siempre has elegido. Siempre tienes el don de elegir… Nadie elige por ti. Si el hombre que vivía en el paraíso no hubiera hecho el esfuerzo de ser más grande y de ver a Dios a través de la belleza de este plano, aún estaría en el quinto plano, y nuestro mundo no habría sido bendecido con su gran Luz y Sabiduría.

VibraCosmos

Soy un profesional de la ingeniería eléctrica con años de experiencia en la profesión, pero desde hace 23 años me dedico a escribir artículos sobre tópicos de índole espiritual, etérico, dimensional y cósmico. Mis artículos no están circunscritos a lo que está determinado en esta tercera dimensión (polaridad, dualidad, positivo-negativo, femenino-masculino, etc), sino que va más allá de lo que atañe a lo terrenal y trasciende en mucho lo que tenga que ver con la cuarta, quinta, sexta y séptima dimensión. Me considero un investigador nato de lo desconocido; a lo que tenga que ver con el cosmos conocido y desconocido. Eso, sí, siempre apegado a la "verdad".

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