¿QUIENES FUERON LOS DRAGONES?

Por: José Agapito Ramírez Montes

En fecha reciente le hice un comentario a un primo en donde le aclaraba que los DRAGONES en su momento no fueron lo que se piensa de ellos, y tampoco se le atribuye su extinción o su total exterminio a la raza humana de la antigüedad. O sea, no fueron lo que muchos textos de historia nos han hecho ver y saber, de forma equivocada; ¡tergiversaron la historia!… En ese sentido, le hice saber al primo que los dragones no se extinguieron a pesar de que en tiempos de un pasado muy lejano casi fueron diezmados por el ego de las civilizaciones humanas de esas épocas.

Los DRAGONES decidieron dejar este plano debido a que la conciencia de la raza humana había descendido mucho y, en razón de la pesada densidad que prevalecía en esta 3era dimensión, ellos por cuenta propia decidieron trasmutar sus cuerpos y elevarlos hasta una 4a y 5a dimensión.

La explicación de este doloroso drama que ocurrió hace 100.000 años con los DRAGONES, lo reseña Aurelia Louise Jones en su libro “Telos, libro 2, Mensajes para la Iluminación de una Humanidad en Transformación”, en canalización que le hizo a ANTHARUS, el DRAGÓN AZUL.

ANTHARUS, el DRAGÓN AZUL fue en una vida muy remota un gran amigo de la canadiense Aurelia Louise Jones, y esa amistad de este dragón con ella perduro por muchos años desde los tiempos en que Aurelia vivió en la civilización de los descendientes de Lemuria, en otra remota encarnación.

A muchos de los que lean este relato extraído del libro “Telos 2” de su autora Aurelia Louise Jones, les parecerá un relato iluso o fantasioso que solo guarda mucha similitud con las películas de Disney y la saga cinematográfica “Cómo entrenar a tu dragón“, o con el protagonismo de 3 dragones que aparecen en la serie Netflix “Juego de Tronos“. Lo cierto es que en estos tiempos hay un proceso acelerado de despertar de conciencias, y gracias a ello se está sabiendo la verdad de todo aquello que permaneció velado por cientos de milenios.    

¿Qué le trasmitió ANTHARUS el DRAGÓN AZUL, a Aurelia Louise Jones, en la canalización que ésta le hizo a él?

Saludos, mi amor, soy ANTHARUS, el DRAGÓN AZUL… Tú y yo, Aurelia, nos conocemos desde hace muchísimo tiempo, y nuestra antigua amistad ha soportado la prueba del tiempo.

He regresado a la Tierra desde las Pléyades hace aproximadamente un año, para estar más cerca de ti y pasar tiempo a tu lado, una vez más, aun cuando tú no seas aún capaz de verme con tu nivel de visión actual. Sí, yo dejé vuestro planeta hace más de 100.000 años, cuando los dragones se hicieron temidos y cazados en un tiempo en que un gran número de las personas del planeta perdieron su conexión con su fuente divina. Esa era se convirtió en la segunda fase de lo que vosotros denomináis “la caída” de la conciencia, cuando la humanidad se sumió más aún en la densidad y la dualidad.

Existen los dragones? - Info en Taringa!

Quiero que sepas que tú y yo somos muy buenos amigos de un pasado muy lejano en este planeta, cuando se honraba, amaba y apreciaba a los dragones como guardianes y protectores de vuestra civilización y del planeta. Debido a la calidad de la amistad que tú y yo compartimos durante muchísimo tiempo en Lemuria, ahora he vuelto para ofrecerte de nuevo mi profunda amistad y para traer mi contribución a la transformación de vuestro planeta, de modos que aún no podrías comprender. Mi intención es ayudarte a crear más magia y más diversión en tu vida; y pronto, mi bien amada, comenzarás a entender de qué estoy hablando. Ahora te pido que te permitas acceder a los recuerdos y a la memoria de los maravillosos ratos que pasábamos juntos y de cuánta diversión creábamos.

Tal como imaginabas, soy un ser de luz que lleva, por ahora, muchísimo tiempo viviendo en la conciencia de la quinta dimensión y por ello, no visible para quienes no tienen aún abierta su vista interna. He conservado mi estatura de aproximadamente 9 metros de altura estando erguido, y cuando tengo las alas totalmente desplegadas necesitarías una cinta métrica de unos 22 metros de longitud para llegar desde el extremo de una de las puntas a la otra.

En los tiempos de Lemuria era líder de un grupo de dragones que guardaban fiel y gentilmente tu palacio y muchos templos maravillosos. Como dragones, gozamos de nuestro servicio a la vida durante cientos de miles de años en la gloriosa época de Lemuria en que toda la vida era perfectamente armoniosa y el miedo aún era una vibración desconocida para su gente. A pesar de nuestro gran tamaño, la gente no nos temía y a los niños les encantaba venir a jugar con nosotros. A menudo les permitíamos sentarse en el lugar seguro que tenemos entre nuestras grandes alas y les llevábamos a dar vueltas sobrevolando aquella tierra. También tú, Aurelia, como los niños, disfrutabas sentándote en la segura concavidad que forma mi estructura ósea entre las alas, donde uno se sentía a salvo, y juntos recorríamos grandes distancias volando a gran velocidad, surcando el cielo de la patria. Hoy, dentro de la conciencia de vuestra sociedad actual, aun cuando yo fuese totalmente tridimensional y físicamente sólido, ese tipo de diversión se consideraría totalmente peligrosa y una actividad impensable. Entonces era el tiempo en que no existía el miedo en el planeta; así pues, cuando el miedo está ausente existe una total seguridad. Tú a menudo utilizabas mi cuerpo, y mis facultades para volar, para trasladarte de un lugar a otro. Podría decirse en vuestro lenguaje de hoy en día que me utilizabas algo así como de taxi privado. Pero en aquellos días no había semejante concepto: era absolutamente por mi propia voluntad y placer que te llevaba adonde quisieras y cuando quisieras viajar. Piensa en ello como una cooperación mutua, como dos amigos que se iban juntos para compartir diversión y disfrute.

Comprende también que, en aquellos gloriosos días antes de la caída de la conciencia, la gente no existía en un mundo totalmente denso como vosotros hoy: casi todo el mundo, si no todos, podían hacer subir y bajar su nivel de vibraciones a voluntad entre la frecuencia de la tercera y la quinta dimensiones, según las actividades con las que deseasen jugar.

Cuando tú venías a volar conmigo por los cielos de Lemuria, los dos elevábamos nuestras frecuencias al quinto nivel, volviéndonos, así, bastante ligeros en cuanto a vibración. Es por ello por lo que no había ningún peligro de caerse, puesto que ambos teníamos total control de nuestros cuerpos. En vista de la actual densidad que los humanos han integrado en sus cuerpos en este momento volar por los cielos sobre las alas de dragones no sólo sería peligroso, sino también imposible. Es por ello por lo que volar, teleportar, levitar, eran conocimientos comunes que todo el mundo daba por sentado, y la gente jamás se planteaba siquiera cómo podría ser la vida sin esos dones naturales que son verdaderamente inherente a vuestra naturaleza divina y a vuestro derecho de nacimiento para disfrutarlos para la eternidad.

En vuestras vidas, en torno a esa época del vuelo de los dragones al interior de otras dimensiones, la humanidad perdió gran parte de su capacidad para una vida de bienestar y gracia. Lo que entonces era natural hoy se consideraría mágico, y la gracia con que las personas vivían entonces sus vidas fue disminuyendo poco a poco como mero recuerdo del pasado. Hoy, a menos que nosotros traigamos de nuevo estas verdades a la humanidad, vuestros antiguos recuerdos se hallan completamente velados tras una gruesa cortina de miedos y olvido. Hoy estáis anhelando conocer el modo de manifestar de nuevo esta magia en vuestras vidas como hicisteis en la antigüedad, y, para los que elijan abrazar su plena iluminación y autorrealización a través de la ascensión en esta vida, estos dones serán vuestros de nuevo para disfrutarlos. La magia que una vez conocisteis volverá a vuestras vidas para que gocéis de ella en mayor medida incluso de lo que jamás lo hicisteis antes, ya que habéis estado tantísimo tiempo privados de esta capacidad. Y esta vez, querida, quienes de entre la humanidad manifiesten de nuevo sus dones divinos en sus vidas cotidianas jamás volverán a dar por sentado esos dones y emplearlos mal como se hizo en el pasado. El precio que vosotros, como humanidad colectiva, habéis tenido que pagar por vuestras atroces decisiones de experimentar la vida negando vuestra naturaleza divina ha sido demasiado terrible, doloroso y difícil durante demasiado tiempo.

Pangea, Hiperbórea, Lemuria y Atlantis
Pangea, Hiperbórea, Lemuria y Atlantis

Puedo leer tus pensamientos, Aurelia, y tu mente va a una velocidad de cien millas por hora pensando en qué puedes hacer y adónde puedes ir para hacer que me materialice físicamente frente a ti, y siento tu nerviosismo. Al menos, tú no tienes miedo como tantos tendrían. Esto me complace. En fin, mi bien amada, el momento no es aún del todo apropiado, pero tengo la esperanza de que dentro de un año o poco más tarde se me dé la oportunidad y el permiso de mostrarme a ti de forma totalmente tangible para que puedas verme con tu visión física y te acuerdes de mí. En este momento he hecho mi morada bastante arriba en la cara sur del majestuoso monte Shasta, en una zona donde se está tranquilo y puedo vivir sin que se me moleste. Como no soy visible para nadie, todo está muy bien y es muy agradable. En realidad, donde ahora vivo está muy cerca de la zona donde en la época de Lemuria disfrutaba pasando gran parte de mi tiempo libre. El aspecto que presenta la montaña en la cuarta dimensión es de exquisita belleza y confort. Algún día, cuando vuestra vista interna se abra más, lo veréis y disfrutaréis todo. Estaréis viviendo en dos mundos, y a la larga, en tres mundos y en muchos más.

Aurelia: ¿Cómo fue que los dragones tuvieron que abandonar este planeta? ¿Qué sucedió realmente?

Como dragones, poseemos pleno dominio del reino elemental. Esto significa que nos hallábamos, y nos hallamos aún, igualmente cómodos en el aire, sobre la tierra, bajo el agua e incluso por el fuego.

Si pudieseis rebobinar para mirar la historia de la Tierra veríais que casi todas las culturas hacen diversas referencias a los dragones; al menos, en relatos o mitología. En este punto deseo seguir siendo humilde, pero debo constatar los hechos: la belleza, el poder y la majestuosidad de los dragones eran tales que muchos humanos, los cuales se habían apartado de su conexión con el Amor y de su fuente divina, nos cogieron envidia y decidieron someternos al dominio de su arrogante espíritu. Muchos pensaron que podían poseernos y controlarnos, y utilizarnos como les placiese, intentando arrebatarnos nuestra libertad y llevarnos a la sumisión. Pocos seres había en aquel momento sobre la Tierra que pudiesen igualarse en inteligencia, compasión, fuerza y belleza a los dragones; tal vez, únicamente el hermoso y manso unicornio. Los dragones somos grandes amantes de la libertad, habiendo alcanzado, incluso entonces, un gran nivel de maestría espiritual, y de ningún modo íbamos a permitirnos que se nos sometiese a semejante esclavitud, a la voluntad de humanos primitivos. Sí, digo primitivos, pues así era para nosotros.

Puesto que los dragones éramos señores de los elementos (fuego, aire, tierra, agua), se tenía la creencia de que poseíamos una cierta clase de magia que podíamos transferir a otros. Casi de la noche a la mañana, o muy rápidamente, humanos y dragones se convirtieron en adversarios, tras cientos de miles de años de amor y cooperación mutuos. Por supuesto, no fueron todos los humanos, y tú, mi bien amada, buscaste con todo tu poderío proteger a los dragones tanto como pudiste. Tú fuiste una de los que secretamente proporcionaron alimento, cobijo y refugio a muchos de nosotros. (Los dragones éramos vegetarianos, contrariamente a las creencias mitológicas populares.) A cambio de refugio, los dragones ofrecían gran protección y parentesco a sus benefactores y compañeros. Debido a tu influyente posición en aquel momento, tú hiciste todo cuanto pudiste para detener la masacre y esclavitud de los dragones, pero sin duda no podías detener la ignorancia de la gente e interferir en su libre albedrío. Recuerdo cuánto dolor te causó esto en aquel momento y durante muchísimo tiempo después de esto.

Renacer Lemuria: Dragones y su Servicio Planetario y a la Humanidad
Renacer de Lemuria. Dragones y sus servicios planetarios a la humanidad

En algún momento determinado, los humanos decidieron que la magia de los dragones debía de emanar de nuestra sangre, puesto que teníamos tanta fuerza y longevidad. Y entonces comenzó la caza por nuestra sangre. Los adversarios se convirtieron ahora en auténticos enemigos en tanto que la raza trataba por todos los medios de dar muerte a todos los dragones que podían encontrar. Muchos dragones perecieron, mientras otros buscaban refugio donde podían, sobre todo en las regiones más lejanas del mundo, en lugares muy remotos. Ello contribuyó a que se pensase de nosotros que éramos criaturas solitarias, más que los seres sociables que una vez fuimos. Las extremas temperaturas de nuestros nuevos hogares cambiaron el color de nuestra piel y su aspecto.

Al final, la jerarquía espiritual galáctica de aquel momento invitó a los dragones que quedábamos a ser transportados a las Pléyades, y fue entonces cuando yo elegí abandonar la Tierra en busca de un planeta más amigable que me acogiese. Muchos de los dragones que no habían perecido de un modo o de otro eligieron irse a las Pléyades, y algunos, a otros planetas receptores.

Originalmente, los dragones éramos de un color gris verdoso, con una textura de piel similar a la de un elefante. Nuestra capacidad de controlar los elementos nos permitió evolucionar hasta adquirir la piel de reptil, más escamosa, que vosotros habéis visto en ilustraciones. El color de nuestra piel se asoció con el área geográfica de nuestros nuevos hogares, y no era raro oír que se había visto un dragón azul, verde o incluso rojo.

Los dragones guardaban las distancias con la población humana, pues ya no se confiaba en ellos. Sus enormes cantidades se redujeron a unos pocos y preciados. Siempre que se produce una gran pérdida así en cualquier mundo se siente por todos los reinos, y esta pérdida no fue una excepción. Los humanos se dieron cuenta del error de su modo de actuar excesivamente tarde.

Hay muchos lugares donde se interceptan las líneas telúricas de la Tierra y algunos de estos lugares permiten que se conecte un mundo con otro. Puede que hayáis oído ciertas expresiones que hacen referencia al “alzamiento de velos”. En determinados lugares y en determinados momentos es posible hacer precisamente eso: cruzar literalmente a otro mundo, o a un mundo paralelo. La mayoría de los dragones que no abandonaron la Tierra emprendieron su camino hacia estas puertas de entrada y ahora están viviendo en paz sobre ella, pero en otro plano o dimensión, sin ser vistos por la tercera dimensión. Quedan aún unos cuantos dragones en vuestro mundo; viven en remotas cuevas, cavernas y fosas. Los que han elegido quedarse están esperando pacientemente a que la humanidad despierte a la verdad de que todos los seres y todas las especies forman parte de una gran hermandad: uno no es menos ni más que otro. Mientras tanto, su energía resulta muy curativa para el planeta por hallarse tan equilibrada elementalmente. Afortunadamente para ellos, pocos han sido avistados y la mayoría de historias topan con la incredulidad.
En este momento, muchos dragones han regresado para ayudar al planeta y a la humanidad a recuperar el equilibrio con los elementos, no todos en cuerpos de dragón. Sin este apoyo y ese equilibrio ni la Tierra ni la humanidad podrían efectuar el viraje necesario para adentrarse en las dimensiones superiores sin provocar grandes alteraciones de las fuerzas planetarias elementales. Por supuesto, muchos de nosotros estamos aquí, muy físicos, pero invisibles a vuestra vista, en tanto que vibramos a la frecuencia de los Reinos de Luz de la quinta dimensión. De este modo, podemos hacer nuestro trabajo en paz, sin que nos moleste la mirada de los humanos. Sabemos que más del 99,9% de la gente del planeta palidecerían de miedo si de pronto se nos viese, especialmente en grandes cantidades. Asimismo, una vez más nos haríamos temidos y cazados.

Sabemos que llegará un momento, y éste no está tan lejos, en que los humanos de este planeta se reconectarán con los diversos aspectos de su naturaleza divina y se replantearán el percibir de nuevo a todos los seres sensitivos como aspectos diversos e iguales de la Creación. Nosotros, una vez más, nos volveremos visibles para todos, pues el amor y la auténtica hermandad reinarán entre todos aquellos que estén viviendo en este planeta.

Dice Aurelia… En mi corazón, anhelo muy profundamente el tiempo en que la Tierra se convierta de nuevo en un planeta pacífico. Anhelo experimentar el amor y la auténtica hermandad con todos los seres sensibles como un modo natural de vivir nuestras vidas cotidianas. Anhelo ver un final al sufrimiento humano y al abuso animal. Mientras estoy hablando, hay millones y millones de animales abandonados y que sufren abusos por parte de humanos insensibles, en todo el planeta. Y el saber esto trae mucho dolor a mi corazón.

VibraCosmos

Soy un profesional de la ingeniería eléctrica con años de experiencia en la profesión, pero desde hace 23 años me dedico a escribir artículos sobre tópicos de índole espiritual, etérico, dimensional y cósmico. Mis artículos no están circunscritos a lo que está determinado en esta tercera dimensión (polaridad, dualidad, positivo-negativo, femenino-masculino, etc), sino que va más allá de lo que atañe a lo terrenal y trasciende en mucho lo que tenga que ver con la cuarta, quinta, sexta y séptima dimensión. Me considero un investigador nato de lo desconocido; a lo que tenga que ver con el cosmos conocido y desconocido. Eso, sí, siempre apegado a la "verdad".

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *